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SÁB, 12 SEPT 2026
Vida

La Feria del Libro de Neuquén volvió a abrir sus carpas con libros desde dos mil pesos y la promesa de repetir los 250 mil visitantes

La decimotercera edición se instala en el Parque Central con entrada libre, combos por cantidad y una oferta que pone el acento en la literatura patagónica y los títulos para chicos. Recorrido por los stands, los precios y las estrategias de venta que armaron los libreros para esta temporada.

CW
Carolina WehbeSociedad · 11 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Llegué al Parque Central de Neuquén cuando el sol todavía estaba bajo y las carpas blancas de la Feria del Libro 2026 ya estaban abiertas al público. Lo primero que vi, antes incluso de cruzar la reja de entrada, fue una fila de familias con chicos cargando bolsas con libros y globos de colores que iban marcando el camino entre los pasillos. La entrada, como me confirmaron en la puerta, es libre y gratuita, y la movida arranca temprano porque, según me dijeron los propios organizadores, la idea es que la gente se tome su tiempo para recorrer los stands sin apuro y vuelva más de una vez a lo largo de las diez jornadas que tiene el evento.

La decimotercera edición de la feria neuquina se juega este año una carta fuerte: superar los 250 mil visitantes que registró la edición pasada, una cifra que la propia Municipalidad de Neuquén se encarga de repetir cada vez que puede y que funciona como una especie de techo a batir. Para una ciudad de estas dimensiones, moverse en esos números durante diez días no es menor y termina transformando al Parque Central en una de las plazas culturales más convocantes de la Patagonia.

Precios, combos y la estrategia de vender de a varios

Lo que se repite, stand por stand, es la lógica del combo. Ya nadie piensa en vender un libro suelto a precio de lista: la idea es armar paquetes para que la gente se vaya con dos o tres volúmenes bajo el brazo. Martín, de Recreo con libros, que tiene 38 años y lleva varias ferias en el cuerpo, me lo dijo casi como una declaración de principios mientras acomodaba una pila de novelas en la mesa de su puesto: la estrategia de esta edición pasa por los combos. En su stand los títulos arrancan en los 2.500 pesos y los paquetes que mejor le funcionan son los de tres libros por 10.000 o los clásicos a 25.000 los tres tomos. La frase que repite cada vez que se acerca un cliente es directa: "La idea es que la gente se lleve más de un libro en promoción", explicó, como si fuera la regla de oro de cualquier feria que se precie de masiva.

En el extremo opuesto del mostrador aparece Leonardo, de Librería Saber, que viene de Comodoro Rivadavia y lleva nada menos que 14 años participando de la feria neuquina. Tiene 52 años, un catálogo enorme y una mirada cansada pero atenta de quien ya vio pasar a miles de lectores por delante de sus estantes. En su puesto las novelas arrancan en los 5.000 pesos y se pueden encontrar desde literatura patagónica hasta libros de autoayuda, pasando por los clásicos de siempre. Lo que más le llamó la atención de este público, me dijo, es que la gente pregunta mucho antes de comprar, algo que él interpreta como un cambio de época: ya no se compra por impulso, se curiosea, se hojea, se compara, y recién después se decide.

El stand más grande del recorrido, al menos en lo que pude ver esta mañana, es el de la Editorial Mariscal, que llega con una apuesta fuerte a las infancias y a la literatura juvenil. Emilio Mariscal, que está al frente del proyecto, me resumió la propuesta en una sola frase, con esa claridad que tienen los vendedores que ya se aprendieron el truco de sintetizar lo que ofrecen: "De 2.000 pesos en adelante te vas con un libro", dijo, mientras señalaba las estanterías donde se apilan los cuentos infantiles, los clásicos de editorial española y los volúmenes de la colección que ellos mismos editan.

Cuando me fui del Parque Central, ya pasado el mediodía, seguía viendo familias enteras recorriendo los pasillos con bolsas llenas, chicos sentados en el pasto leyendo las primeras páginas de lo que recién habían comprado y vendedores que aprovechaban la calma del primer día para reponer stock. La feria neuquina tiene algo que no siempre se encuentra en este tipo de eventos: una mezcla rara entre la calma de pueblo chico y la oferta enorme de una gran librería a cielo abierto. Y por lo que se vio en esta primera jornada, la decimotercera edición arrancó con el pie derecho.

CW

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