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VIE, 04 SEPT 2026
Economía

Verónica busca aliviar su pasivo millonario con la cesión de dos plantas en Santa Fe y el traspaso de 225 puestos

La láctea, en concurso preventivo desde agosto, acordó vender sus establecimientos de Clason y Suardi por 15,5 millones de dólares, apenas un quinto de la deuda acumulada. Los compradores ya operaban en esos mismos galpones bajo la modalidad de fasón.

RS
Roberto SchneiderCampo y agroindustria · 3 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

La empresa láctea Verónica, fundada en 1923 en la provincia de Buenos Aires y con establecimientos productivos en el territorio santafesino, avanzó en las últimas semanas con un acuerdo para desprenderse de dos de sus tres plantas industriales en el marco del concurso preventivo que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17, donde se radicó la convocatoria de acreedores en agosto pasado.

La operación, todavía sujeta a la aprobación del tribunal, contempla la cesión de la planta ubicada en la localidad de Clason a la firma Lacterra S.A.S. por un monto de 9 millones de dólares, y del establecimiento de Suardi a Copalac S.A.S. por 6,5 millones de dólares. En ambos casos, la transferencia incluye el inmueble, la maquinaria y los activos vinculados a cada unidad productiva, mientras que los 225 empleados que se desempeñan en esos predios quedarán bajo la órbita de las sociedades compradoras, según consta en el expediente judicial al que tuvo acceso este portal.

Compradores que ya operaban en los mismos galpones

Las dos sociedades adquirientes no son para la compañía: ambas venían trabajando dentro de esas mismas instalaciones bajo la modalidad de fasón, un esquema por el cual una firma elabora productos en plantas ajenas utilizando equipamiento de terceros. Copalac puso en marcha su producción en Suardi el mes pasado, luego de reactivar una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad, mientras que Lacterra suscribió un acuerdo de características similares en julio en Clason, aunque todavía no había iniciado la elaboración porque el establecimiento permanecía en obras de acondicionamiento tras una paralización que se remontaba al mes de enero.

Desde el juzgado se ordenó a Verónica que acompañe los estatutos y la composición accionaria de las dos compradoras, y que detalle los criterios con los que fueron elegidas, sus antecedentes comerciales y financieros, y si existieron otras ofertas consideradas para esas unidades de negocio. La diligencia apunta a transparentar el proceso de selección en un concurso donde la venta de activos es la principal herramienta para intentar satisfacer, al menos de manera parcial, el voluminoso pasivo acumulado por la firma.

Un aporte que apenas rasguña el pasivo total

  • Obligaciones comerciales: 26.861 millones de pesos.
  • Deudas fiscales y previsionales: 76.245 millones de pesos.
  • Acreencias laborales: 10.357 millones de pesos.
  • Pasivo financiero: 4.211 millones de pesos.
  • Otros conceptos menores.

El acuerdo por las dos plantas inyectaría 15,5 millones de dólares a las arcas de la concursada, equivalentes a cerca del 20% del pasivo total declarado, que al 30 de junio de 2026 ascendía a 118.496 millones de pesos, una cifra que da cuenta de la magnitud del deterioro patrimonial que arrastra la compañía. La composición de esa deuda muestra un peso decisivo de los compromisos fiscales y previsionales, que explican prácticamente dos tercios del total, seguidos por las deudas comerciales con proveedores y por las obligaciones laborales con el personal propio y contratado.

Una tercera planta a la espera de definiciones

Mientras se sustancia la operación por Clason y Suardi, la planta que Verónica posee en la localidad de Lehmann permanece inactiva, con 112 empleados en su plantilla y sin un cronograma cierto de reanudación de actividades. La conducción de la firma se encuentra evaluando distintas alternativas para intentar reactivar ese establecimiento, entre las que se barajan acuerdos con terceros operadores y eventuales esquemas de producción asociada, aunque todavía no se presentaron propuestas concretas en el expediente.

Entre los factores que la propia empresa atribuye para explicar el escenario concursal figuran una contracción del 26,5% en los volúmenes de venta durante 2025, cuando se comercializaron 69.692 toneladas frente a las 94.798 toneladas del período previo, y pérdidas acumuladas por 28.549 millones de pesos en su último ejercicio anual cerrado, en contraste con una ganancia de 3.414 millones registrada en la campaña anterior. A esos indicadores financieros se suma un dato social elocuente: desde enero la compañía no abona salarios a su personal, una situación que se extiende a las tres plantas y que se convirtió en uno de los ejes centrales de la negociación con los compradores, que en el caso de Clason y Suardi asumirán la plantilla como parte del paquete transferido.

De cara al corto plazo, la atención se concentra ahora en la respuesta que brinde el Juzgado Comercial N° 17 respecto de la venta coordinada, un paso que se considera decisivo para inyectar liquidez y tentar la continuidad operativa de los dos establecimientos santafesinos. En forma paralela, las gestiones se orientan a resolver la situación de la planta de Lehmann, clave para definir el futuro de 112 familias que dependen de su reactivación, en un sector lechero que atraviesa meses de precios internacionales debilitados y márgenes industriales ajustados. Los próximos diez días serán, según fuentes del expediente, determinantes para que la jueza del concurso se expida sobre la razonabilidad de los montos acordados y sobre la idoneidad de los adquirientes, dos requisitos ineludibles para que el ingreso de los 15,5 millones de dólares quede formalmente habilitado en el pasivo concursal.

RS
Roberto SchneiderCampo y agroindustria

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