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VIE, 04 SEPT 2026
Tecnología

La NHTSA le pone el ojo a Tesla: qué pasa con el Cybercab que ya corre sin volante por Austin

La agencia de seguridad vial de Estados Unidos abrió una auditoría para revisar si la automotriz declaró correctamente que su robotaxi sin controles humanos cumple las normas federales. El caso reabre un debate que ya tiene un antecedente con Zoox y pone en juego cómo se regulan los vehículos diseñados para no tener conductor.

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Rodrigo Ibáñez PazTecnología · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

¿Puede un auto sin volante, sin pedales y sin espejos circular por la calle y, encima, decir que cumple con todas las normas de seguridad? Esa es justo la pregunta que la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos, más conocida por su sigla NHTSA, le está haciendo a Tesla en estas semanas. El 4 de septiembre la dependencia abrió una auditoría formal sobre la certificación del Cybercab, el robotaxi de la compañía que ya rueda de manera acotada por las calles de Austin, Texas.

La investigación no significa, por ahora, que el vehículo sea declarado inseguro ni que Tesla tenga que frenar el servicio. Lo que la NHTSA quiere revisar es algo más puntual y bastante más técnico: si Tesla está autorizada a autocertificar que el Cybercab cumple con los estándares federales que, en la mayoría de los vehículos, exigen volante, pedales y espejos laterales. El robotaxi no tiene ninguno de esos tres elementos, y ahí es donde la lectura de la norma se vuelve discutida.

Un sistema de autocertificación que hoy queda bajo la lupa

En Estados Unidos los fabricantes no necesitan un permiso previo del Gobierno para vender un auto. Lo que hacen es presentar una declaración jurada en la que aseguran que el modelo respeta todos los estándares federales aplicables. Recién después el vehículo puede salir a la calle. La NHTSA entra a controlar después, no antes, y por eso una auditoría como esta es la herramienta que tiene el regulador para revisar, a posteriori, si esa declaración estaba bien fundamentada.

El punto central es cómo se interpreta el marco legal cuando el vehículo fue diseñado, de raíz, para no tener conductor humano. Las normas históricas presuponen un conductor al mando con sus manos sobre el volante y sus pies sobre los pedales. Cuando eso desaparece, la automotriz tiene dos caminos: pedir una excepción al regulador, como hizo Zoox, la filial de Amazon, que en julio obtuvo un permiso temporal para operar sin volante; o sostener que el vehículo ya encuadra en la normativa vigente mientras la agencia actualiza los estándares. Tesla eligió la segunda vía.

“La NHTSA apoya plenamente el desarrollo y la implementación seguros de vehículos automatizados, pero debe asegurarse de que se cumplan todas nuestras leyes.”Jonathan Morrison, administrador de la NHTSA
  • La auditoría se abrió el 4 de septiembre y apunta a la autocertificación del Cybercab, no a su seguridad operativa.
  • En Texas, el Departamento de Vehículos Motorizados registra 45 unidades del modelo a nombre de Tesla, incorporadas a la red de robotaxis de Austin.
  • El Cybercab todavía no está a la venta al público y solo opera como servicio de transporte sin conductor.
  • El servicio tiene restricciones: no traslada pasajeros menores de 13 años y los menores de 18 tampoco pueden usarlo.
  • El antecedente inmediato es la exención temporal que la NHTSA le otorgó a Zoox, la robotaxi de Amazon, para circular sin volante de manera comercial.

Para el usuario común, la diferencia entre las dos estrategias regulatorias no es menor. Si Tesla hubiera pedido una excepción, como hizo Zoox, el organismo le hubiera puesto condiciones precisas de despliegue y un plazo. Al decidir que el Cybercab ya encuadra en las reglas actuales, Tesla se ahorra esa negociación, pero queda más expuesto a que una auditoría como esta termine forzando cambios en el diseño, en los plazos del servicio o, en el peor de los escenarios, en la obligación de detener la flota hasta que la normativa se actualice. Lo que está en juego, en definitiva, es quién define cómo se traduce una ley pensada para autos con conductor a un mundo donde el asiento del conductor empieza a quedar vacío.

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