Una caída en el Bayo que volvió a poner sobre la mesa los protocolos que muchos riders se saltan
Un especialista en snowscoot y snowbike se accidentó fuera de pista en Villa La Angostura y salió ileso, pero el episodio dejó al descubierto un punto crítico: qué hace el grupo cuando uno de los suyos se queda en la nieve.
Vi la imagen todavía circulando por los grupos de WhatsApp cuando me terminé el primer mate de la mañana: un muchacho sentado en la nieve polvo del Cerro Bayo, con el snowscoot clavado a pocos metros y la sonrisa todavía con susto pegada en la cara. Del otro lado de la pantalla, varios riders neuquinos compartían el video de su propia caída como si se tratara de un trofeo. Yo no lo vi así. Lo vi como una historia que había que contar, porque vuelve a poner sobre la mesa una discusión que en la Patagonia se da cada temporada y que, por lo general, termina enterrada bajo la próxima tormenta.
Lo que pasó en la montaña
El episodio ocurrió en una zona fuera de pista del Cerro Bayo, en Villa La Angostura, y el protagonista fue Mirko Luqe, un deportista argentino que se mueve como pez en el agua sobre dos vehículos que todavía generan curiosidad cada vez que aparecen en la nieve: el snowscoot y el snowbike. Durante un descenso por nieve polvo profunda perdió el control, se fue varios metros ladera abajo y terminó detenido en la pendiente. Salió prácticamente ileso, sin lesiones de gravedad, y eso es lo mejor que se puede contar de una caída así.
Ahora bien, más allá del resultado favorable, lo que me interesa reconstruir con ustedes es el instante posterior a la caída: ese momento en el que el grupo entero tiene que dejar de mirar la nieve que levantó el accidentado y empezar a tomar decisiones. Porque en terreno fuera de pista no hay banderillero, no hay patrullero a doscientos metros y no hay pista pisada que marque el camino de regreso. Está la montaña, el grupo y, en el medio, una persona que se acaba de golpear.
Por qué el episodio importa más allá del protagonista
Acá conviene detenerse un segundo y explicar de qué hablamos cuando decimos snowscoot y snowbike, porque suelen aparecer como novedades pero arrastran años de historia en Europa y Estados Unidos. Se trata de una bicicleta BMX a la que le sacan la rueda delantera y la reemplazan por un pequeño esquí, mientras que la rueda trasera se sustituye por una tabla corta. El resultado es un vehículo que se maneja con el cuerpo como si fuera una bicicleta, pero que desliza como un snowboard. Por eso atrae a riders con buen nivel técnico: la exigencia es alta y el margen de error, sobre nieve polvo, suele ser chico.
En el Cerro Bayo conviven dos mundos. Por un lado, las pistas demarcadas y los medios de elevación habilitados. Por el otro, un abanico enorme de sectores de nieve virgen a los que llegan esquiadores y snowboarders con experiencia, muchas veces guiados por alguien que conoce la montaña. En ese segundo mundo es donde un descuido se paga caro, y donde la diferencia entre un susto y un accidente serio la marca, casi siempre, la reacción del grupo.
Lo que dice el protocolo y lo que se ve en la práctica
Cualquier manual de seguridad en nieve fuera de pista repite, hasta el hartazgo, los mismos pasos: ante una caída, el grupo se detiene, establece contacto visual o verbal con el accidentado y, si no hay respuesta, se acerca para evaluar el estado de la persona. En nieve polvo profunda esa secuencia se vuelve crítica, porque un rider puede quedar parcialmente enterrado y, en los casos más extremos, sufrir asfixia en cuestión de minutos si nadie lo localiza a tiempo.
Las recomendaciones que suelen dar los guías de alta montaña en la zona andina son claras y las traigo a esta nota porque me parecen las más útiles para cualquiera que esté pensando en salir del dominio esquiable:
- Nunca salir solos: el mínimo razonable es un grupo de tres integrantes, de modo que uno pueda quedarse con el accidentado mientras otro busca ayuda.
- Llevar detector de víctimas de avalancha (DVA), pala y sonda, y saber usarlos antes de pisar la nieve, no en el momento del incidente.
- Informar a alguien en tierra el recorrido previsto y el horario estimado de regreso, para activar un alerta si el grupo no vuelve a tiempo.
- Revisar el estado del compañero antes de continuar el descenso: la primera obligación no es retomar la línea, es confirmar que todos están enteros.
- Conocer el terreno o ir con alguien que lo conozca: la nieve polvo cambia el comportamiento de la pendiente y oculta trampas debajo.
Vuelvo a la imagen de aquella mañana, al muchacho sentado en la nieve con el snowscoot a unos metros y la cámara todavía grabando. Lo más valioso de ese video no es la caída en sí, que pudo terminar mucho peor. Lo más valioso es que alguien, en algún momento, se acercó, lo vio a los ojos, le preguntó si estaba bien y recién después volvió a filmar. Esa escena chica, íntima, casi invisible, es la que sostiene a una montaña entera cada vez que la nieve invita a salir del pista. Si vos también salís a esquiar o a hacer snowbike fuera de pista, te leo: ¿qué protocolos de grupo aprendiste a fuerza de sustos y cuáles todavía te están faltando?
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