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LUN, 31 AGO 2026
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La Araña picó y se fue: Julián mete la cabeza en un lío legal para forzar su salida del Atlético

Tres entrenamientos fuera, un plantazo al Cholo y una cláusula de 490 millones que quedó chica: el argentino descubrió un resquicio del Derecho español para romper su contrato y abrirle la puerta al Barsa.

MS
Martín SalinasDeportes · 31 DE AGO DE 2026 · lectura 4 min

A Julián se le borró la sonrisa. El domingo, cuando el Atlético de Madrid tenía que enfrentar al Sevilla en el Metropolitano, la Araña no apareció por ningún lado: llevaba tres entrenamientos consecutivos sin dar señales de vida y Simeone, con la cara larga, lo dejó afuera de la convocatoria. Esa foto, un partido grande sin el nueve de Selección, terminó de prender la mecha de un conflicto que venía cocinándose en silencio.

Lo que pasó adentro del vestuario todavía no se sabe con certeza, pero lo que pasó afuera ya es un libro abierto: el consejero delegado del club, Miguel Ángel Gil Marín, salió a marcar la cancha. Con la firmeza que lo caracteriza, cerró de un portazo cualquier tipo de charla con el Barcelona. La frase, textual, fue un misil: si Julián decide que es incompatible seguir en Madrid, buscarán una salida, pero jamás será hacia el Camp Nou. Algo huele raro en el Manzanares y el protagonista es argentino.

Un decreto viejo, una puerta nueva

Mientras en los despachos del Atlético se tiran la pelota, en los despachos de los abogados del jugador apareció una herramienta poco conocida: el Real Decreto 1006, que desde hace años regula la relación laboral de los deportistas profesionales en España. La norma tiene una pepita de oro para el que sepa leerla: permite que un futbolista extinga su vínculo contractual por decisión propia, sin pedirle permiso a la otra parte.

La cláusula de rescisión firmada en su momento, esos 490 millones de euros que parece un número de lotería, no sería el mojón obligatorio del asunto. Si el crack decide ir por ese camino, la indemnización termina discutiéndose en un juzgado español, que evalúa el perjuicio real del club y el contexto de la ruptura. El monto puede ser muchísimo más bajo que la cláusula. O no. La diferencia con un juicio clásico es que acá no hay precio fijo ni cristalera donde mirar: todo queda en manos del juez.

  • El contrato con el Atlético de Madrid vence en 2030 y tiene una cláusula de rescisión de 490 millones de euros.
  • El Real Decreto 1006 permite a un futbolista romper su vínculo laboral por voluntad propia, sin acuerdo previo con el club.
  • La indemnización final la fijaría un tribunal español, con la posibilidad de que quede muy por debajo de la cláusula original.
  • Si pasa al Barcelona, el club catalán asumiría de manera subsidiaria el pago de esa compensación.
  • Al ser una operación entre equipos de la misma federación, queda afuera de la órbita de la FIFA y no habría sanciones deportivas internacionales.

El Barsa, la FIFA y la ventana que se cierra

Hay un detalle clave que muchos pasan por alto. Julián tiene 26 años, está en el tramo protegido por la normativa internacional para jugadores que firman contratos entre los 23 y los 28. Si esto fuera una transferencia entre clubes de distintos países, una ruptura de este tipo podría terminar con sanciones deportivas encima. Pero como Atlético y Barcelona militan en la misma federación, la cuestión queda circunscripta al derecho español y la FIFA se saca del medio. Un paraguas legal que le cambia el escenario al jugador.

“Evidentemente, si él llegara a la conclusión de que es incompatible estar en Madrid y en el Atlético de Madrid buscaríamos alguna alternativa, pero nunca sería al Fútbol Club Barcelona.”Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético de Madrid

Simeone, en tanto, eligió la puerta abierta. Sin pisar el palito de la conferencia, dejó la puerta entreabierta para el día que la Araña reaparezca por el entrenamiento. La frase quedó colgada, inconclusa, pero con tono de padre que espera al hijo pródigo: cuando vuelvas a entrenar con nosotros, le vamos a dar todo lo que le damos siempre. El mensaje es claro: el club no lo entrega, pero tampoco le cierra la puerta al diálogo.

Mientras tanto, en mi cabeza sigue dando vueltas una imagen: la del Julián del City celebrando con Guardiola y la del Julián de River levantando la Libertadores en Madrid. Los dos quedaron lejos. Hoy, el pibe de Calchín parece estar jugándose la carta más arriesgada de su carrera, la de meterle un recurso legal al club que pagó una fortuna por él hace poco más de un año. Lo que está en juego no es solo dinero: es el carácter, la jerarquía y las ganas de pegar el salto que siente que merece.

Lo que viene: la fecha del reloj

  • El mercado de pases de la liga española cierra el próximo martes.
  • En España, la ventana de pases tiene margen propio y puede estirar plazos según la documentación que presente cada club.
  • El Atlético tiene que definir el plantel con el que afrontará la segunda parte de la temporada europea y doméstica.
  • El Barcelona, con su tradicional Fair Play financiero apretado, esperaría una señal clara del jugador antes de mover fichas.

El reloj corre, las partes miden fuerzas y la pelota, otra vez, la tiene la Araña. Si vuelve a entrenar, la historia se destraba. Si no aparece, lo que sigue es Tribunales. Y ahí ya no hay cláusula que valga.

MS

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