El bueno de Ted Lasso reaparece justo cuando uno ya se había hecho a la idea de no extrañarlo
Apple TV+ resucita alAFC Richmond con una cuarta temporada que suma un equipo femenino, recupera viejos amores y arriesga con arcos que parecían cerrados. Spoiler: tiene sus bemoles.
Aclaro antes que nada: yo ya había hecho el duelo. Cuando la tercera temporada de Ted Lasso cerró con esa sensación de final prolijo, de moño perfectamente atado, me dije bueno, al menos esta vez se bancan el No seguir. Y entonces Apple TV+ dijo tomá, cuarta temporada, con jugadoras nuevas, amores reciclados y un Brendan Hunt emocionado en cada nota de prensa que uno lee.
El regreso con más de los previstos
La serie vuelve después de una pausa considerable, de ésas que uno sospecha no fueron sólo por los tiempos creativos sino también por el bolsillo de algún ejecutivo que dudaba si valía la pena. Venció la sospecha: la base de fans sigue ahí, fiel como un jubilado británico con su equipo abajo. Lo que se encuentra este público es un AFC Richmond ampliado, con equipo femenino incluido y una entrenadora nueva, Alice Chilton, que es de las incorporaciones que uno mira con la ceja levantada preguntándose si tendrá algo propio o sólo funcionará como contrapunto.
(Porque a mí, cada vez que una serie suma un elenco deportivo femenino sólo para marcar tendencia, se me prende la lamparita del marketing. Veremos.)
Los personajes históricos vuelven a aparecer, eso sí, con tramas que el material describe como renovadas. Traducción: Keeley, que en la temporada anterior ya tenía su empresa de relaciones públicas y parecía encaminada hacia el independiente total, ahora aparece con un nuevo vínculo con Roy Kent. Rebecca, en tanto, transita un romance con un tal Matthijs mientras lidia con los habituales cortocircuitos entre su vida personal y la profesional.
“Su ausencia hubiera sido un flaco favor a nuestra nueva historia.”Brendan Hunt, cocreador de la serie
Sobre ese regreso Hunt hace declaraciones que dejan picando algo: el cocreador habla como si la vuelta de ese personaje fuera condición indispensable para sostener el nuevo arco. O sea: reabren lo que parecía cerrado y, encima, lo tratan como si fuera la pieza que faltaba. A confesión de parte, relevo de pruebas.
¿Reinventarse o estirar la mermelada?
- La serie que conquistó al público en pandemia vuelve cuando ya nadie esperaba su regreso, lo cual es tanto una ventaja como un riesgo.
- La incorporación del equipo femenino abre líneas frescas y, sobre todo, hiede a obligatorio. Habrá que ver cómo las sostienen.
- Keeley y Roy Kent retoman un vínculo que estaba cantado desde hace varias temporadas; la pregunta es si lo hacen con algo más que química reciclada.
- Rebecca vuelve con un interés romántico nuevo y los mismos conflictos de siempre entre el escritorio y la cama.
- Hunt admite sin tapujos que el regreso de un personaje clave era imprescindible para justificar el regreso mismo: eso dice mucho sobre la apuesta.
Mirada desde el living de casa, con la Playstation apagada y el control lejos: el regreso de Ted Lasso tiene la pinta de esos reencuentros de ex compañeros del secundario. Uno va con entusiasmo moderado, se sienta en la mesa, y a los veinte minutos se da cuenta de que están contando las mismas anécdotas de siempre pero con algunos kilos más y con alguno que aparece con la pareja nueva que nadie esperaba. Puede salir bien. También puede pasar que lo bueno era justamente la despedida, y que esta vuelta sólo alargue algo que ya tenía fecha de vencimiento.
Recomendación sin vueltas: véanla si extrañaban al personaje y quieren ver qué hacen con las mujeres en el club. No la esperen como redención ni como secuela necesaria. Tómensela como lo que parece ser: un regalo extra de una serie que ya había cumplido su ciclo. Si funciona, bien. Y si no, siempre queda el botón de off.
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