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LUN, 28 SEPT 2026
Vida

Dulce de membrillo en carreras largas: por qué sirve como combustible y por qué no alcanza solo

Para sumarlo a una prueba extensa hay que medir los carbohidratos de cada porción, probar la tolerancia durante el entrenamiento y planificar al mismo tiempo la hidratación y la reposición posterior. Especialistas en nutrición deportiva y en dietética marcan la cancha.

CW
Carolina WehbeSociedad · 27 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Cuando me crucé con la nota sobre el dulce de membrillo como posible aliado en carreras largas, lo primero que pensé fue en esas conversaciones de mochila en las que un corredor te jura que un trozo de queso con dulce le salvó los últimos kilómetros. No es broma: cada vez más atletas amateurs meten membrillo en el bolsillo del pantalón corto o en el cinturón de hidratación y salen a sumar kilómetros con la esperanza de que algo tan simple y tan criollo les banque el esfuerzo. La pregunta, igual, sigue siendo la misma de siempre: alcanza con eso o nos estamos perdiendo algo importante? La respuesta corta que dejó el material que tuve en la mesa es clara: aporta energía, sí, pero no cubre toda la alimentación, ni de lejos.

Cuántos carbohidratos hay en cada porción

El primer punto para no quedar a la deriva es saber cuántos carbohidratos tiene realmente el dulce que uno se lleva a la ruta. Los geles y las barritas deportivas vienen con la información casi milimetrada en el envase: te dicen cuántos gramos de azúcar o de maltodextrina hay por unidad. Con el membrillo eso no pasa, salvo que compres una marca industrial y te tomes el trabajo de mirar la etiqueta con la lupa. Si el dulce es casero, la composición cambia de cocina en cocina: depende de la cantidad de azúcar que lleve la receta, del peso del membrillo crudo y de cómo quedó la pasta después de la cocción.

Por eso, una porción cortada a ojo no equivale necesariamente a un gel. Ni en cantidad ni, sobre todo, en cómo se comporta dentro del estómago. Y acá aparece el segundo aprendizaje del material: hay que probar la tolerancia durante el entrenamiento, no el día de la carrera.

La prueba digestiva, clave antes de competir

De nada sirve cargar el bolsillo con un manjar si a los cuarenta minutos de trote te cae como una bomba. La fibra y las grasas que aporta una mezcla casera de membrillo con avena y frutos secos pueden ser una opción perfecta para la merienda de la tarde o para la noche previa, pero durante el esfuerzo suelen jugar en contra. La digestión se hace más lenta y aparecen las molestias gástricas que arruinan el ritmo y, a veces, la carrera.

  • La cantidad consumida cambia la respuesta del estómago y del intestino.
  • La temperatura ambiente modifica la velocidad con la que se digiere el dulce.
  • La intensidad del esfuerzo marca qué tan bien se tolera un alimento sólido.
  • Probar la combinación en entrenamientos largos es la única manera de llegar seguro al día de la prueba.

Para actividades que pasan la hora de movimiento, la referencia que cita el material es de 30 a 60 gramos de carbohidratos por hora, siempre con ajustes individuales. La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva explica que esa ventana cambia según la tolerancia intestinal, la exigencia de la prueba y el ambiente en el que se corre. La Asociación Dietética Británica, por su parte, coincide en que sumar carbohidratos beneficia el rendimiento cuando el ejercicio intenso supera los sesenta minutos. El membrillo puede entrar en esa cuenta, pero no puede ser la única variable de la ecuación.

Lo que el membrillo no resuelve

Hay una frase del material que me parece de las más importantes y que a veces se pierde de vista: el membrillo no sustituye los líquidos ni resuelve las necesidades de sodio. Dicho de otro modo, podés llevar el mejor dulce del barrio que, si hace calor y estás perdiendo sales por el sudor, el desabastecimiento va a seguir siendo un problema.

  • En sesiones largas con calor o humedad hay que planificar hidratación y electrolitos.
  • La reposición posterior a la carrera exige más que un hidrato: proteínas, líquidos y minerales.
  • Planificar comida y bebida como un solo paquete evita sorpresas en el km treinta.
  • El dulce cubre una parte de la energía, no la totalidad de la alimentación del corredor.

Después de cruzar la meta, reponer energía es apenas uno de los capítulos. Depende de cómo haya sido el esfuerzo y de cuánto tiempo queda hasta la próxima sesión, pero la comida de recuperación suele necesitar proteínas, líquidos y minerales además de los carbohidratos. Volver al origen, a esa imagen del corredor con el bolsillo lleno de membrillo, sirve para recordar algo que el material repite con insistencia: el dulce es un buen compañero de ruta, pero la carrera se gana con una estrategia completa, no con un solo alimento.

CW

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