Una mujer, un auto, un video y la costumbre de bancarse a una misma
María José Riera, productora audiovisual y sobreviviente de cáncer de mama, grabó un mensaje camino a sus estudios de control. La frase de arranque fue simple y la cantó a los cuatro vientos: hay que ponerse primero en la lista. Octubre es el mes para recordarlo, pero ella lo ejerce todo el año.
Acá estamos otra vez con el mes de octubre, ese que se pone rosa de la cabeza a los pies y donde todo el mundo se acuerda de que el cáncer de mama existe. Y yo, como cada año, me pregunto lo mismo: por qué hace falta que el almanaque nos marque la fecha para acordarnos de algo tan básico como pedir un turno y hacerse una mamografía. Pero bueno, bendita sea la insistencia, porque siempre hay alguien que la ejerce en nombre del resto. Esta vez la voz cantante la puso María José Riera, productora audiovisual, sobreviviente y autora del libro Fue un buen verano.
Un video desde el asiento del conductor
Riera agarró el celular, se puso en el auto y grabó un video que subió a sus historias de Instagram. No era un mensaje producido ni una campaña con banner y logo: era una señora yendo a hacerse los estudios de control anuales, contándolo en vivo y pidiendo, casi con el dedo en la cámara, que las demás hicieran lo mismo. Lo que dijo, textual, fue: "Hoy es un día en donde durante todo el día tengo estudios de control. Y venía pensando que vengo con mucha alegría a hacerme eso". Cuando uno escucha a alguien decir que va contenta a una batería de estudios médicos, el cerebro hace cortocircuito. Pero a esa alegría ella la explica con dos razones bien terrenales: tener obra social o bolsillo como para pagarlos y haber tomado la decisión de hacerse cargo.
“Es la misma decisión de ir por el mismo camino, de ponerme primero en mi lista, de priorizarme, de cuidarme para poder estar en salud, para poder estar en disfrute.”María José Riera
Después del mensaje llegó el convite, puntual, sin rodeos: "Especialmente en este octubre, chicas, háganse todos los controles necesarios". Punto. Sin marketing emocional, sin cancioncita, sin globos rosas. Una convocatoria de pasillo, de las que se hacen mirando a los ojos.
El 24 de noviembre de 2020, en la peluquería
Para entender por qué esta mujer grita lo que grita hay que retroceder hasta 2020. El 24 de noviembre de ese año le dieron el diagnóstico de cáncer de mama. Se enteró en la peluquería, con los papelitos de los claritos todavía en la cabeza, una imagen tan absurdamente cinematográfica que parece guion de película indie. La operaron el 9 de diciembre y durante 2021 completó el tratamiento con quimioterapia y radioterapia. Es decir: un combo completo, sin descuentos ni beneficios de pronto pago.
En el medio pasó otra cosa que ella misma cuenta con una franqueza que duele: decidió separarse después de 35 años de matrimonio. ¿El motivo? Lo dijo sin anestesia: "No quería cargar con la angustia de otra persona que no me podía acompañar y que no tenía las herramientas emocionales para hacerlo". A veces la enfermedad te pone un espejo enfrente y te obliga a ver qué hay del otro lado. No siempre lo que hay alcanza.
- A la pérdida de una sobrina por la misma enfermedad la suma como otro motor para insistir con los controles periódicos.
- En la actualidad está en la etapa de seguimientos regulares para descartar que el tumor reaparezca.
- Acaba de publicar su primer libro, Fue un buen verano, donde narra el proceso de la enfermedad y la decisión de separarse al inicio del tratamiento.
- En el libro aparece la amistad como columna vertebral: un grupo de amigas se mudó a su casa durante la quimioterapia.
El libro, según sus propias palabras, "está dedicado a la amistad femenina" y refleja "el resultado de esos meses". O sea: una escritura a varias manos, aunque la firma sea una sola. Y hablando de firmas y de prioridades, la recomendación de hoy va sin escalas: saquen el teléfono, pidan el turno, háganse los estudios. No en octubre. Ahora. Si María José Riera puede manejar hasta el centro de diagnósticos con una sonrisa y contarlo en Instagram mientras espera que la llamen, el resto de nosotras podemos, como mínimo, llamar a la obra social. Pónganse primero en la lista. Después hablamos del resto.
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