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JUE, 01 OCT 2026
Turismo

Un palacio del siglo XVIII reabre como hotel del vino en el corazón histórico de Lisboa

El Palácio Ludovice, construido en 1747 por el orfebre y arquitecto João Frederico Ludovice, abrió como establecimiento hotelero en 2022 tras más de una década de obras de restauración y se posiciona como una parada obligada para los viajeros interesados en la enología portuguesa y el patrimonio arquitectónico luso.

RS
Roberto SchneiderCampo y agroindustria · · lectura 4 min
Un palacio del siglo XVIII reabre como hotel del vino en el corazón histórico de Lisboa

En el punto donde se cruzan los barrios de Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real, sobre una ladera que domina el centro de Lisboa, funciona desde 2022 un alojamiento que combina patrimonio arquitectónico, historia dinástica y producción vitivinícola portuguesa bajo el nombre de Palácio Ludovice Wine Experience Hotel. El edificio, erigido en 1747 por encargo del rey João V, atravesó más de dos siglos y medio de transformaciones —entre las que se cuentan funciones como residencia aristocrática, sede consular y espacio dedicado a la promoción del vino de Oporto— antes de convertirse en un hotel de 61 habitaciones con restaurante, tienda de vinos y spa, según consta en el material difundido por el establecimiento.

Una ubicación pensada para recorrer la ciudad a pie

La posición del palacio, frente al Miradouro de São Pedro de Alcântara, permite articular a pie un recorrido por el casco histórico de la capital portuguesa. Desde ese mirador se obtiene una vista panorámica de la Baixa —el sector que fue reconstruido con un trazado en cuadrícula tras el terremoto de 1755— y del castillo de São Jorge, dos referencias ineludibles del plano urbano lisboeta. La pendiente pronunciada de la ciudad forma parte de la experiencia: bajar y subir entre miradores, iglesias y jardines es parte del trazado.

  • Igreja de São Roque: en su interior se conserva una capilla encargada por el rey João V en Roma, que fue enviada a Lisboa por piezas y ensamblada en el templo.
  • Convento do Carmo: las ruinas sin techo del templo gótico conservan las huellas materiales del terremoto de 1755 y funcionan como un memorial a cielo abierto.
  • Jardín de Príncipe Real: accesible por la Rua Dom Pedro V, reúne un gran cedro, vegetación subtropical y cafés de barrio que sirven de pausa en el recorrido.
  • Bairro Alto: por las noches, el barrio concentra bares y pequeñas tascas donde se presentan sesiones de fado, el género musical declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
  • Miradouro de São Pedro de Alcântara: el punto de partida y de cierre natural del circuito, con vista a la Baixa y al castillo de São Jorge.

La cercanía entre estos puntos admite combinar patrimonio arquitectónico, espacios verdes y propuestas gastronómicas en una sola jornada, siempre considerando que el relieve de Lisboa obliga a dosificar el esfuerzo físico del caminante.

La historia del edificio y la apuesta por el vino portugués

El palacio fue diseñado por João Frederico Ludovice, un orfebre de origen alemán que se desempeñó como arquitecto de la corte de João V y que también firmó los planos del palacio-convento de Mafra, una excursión posible a unos 40 minutos de la capital. La restauración del inmueble, que demandó más de diez años de trabajos, estuvo a cargo del diseñador Miguel Câncio Martins y fue financiada con capitales privados, según consta en la documentación del proyecto. Antes de su apertura como hotel, la propiedad había funcionado como sede del Solar do Vinho do Porto, el bar del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto, lo que explica la orientación enológica que adoptó el establecimiento.

La propuesta vinculada al vino atraviesa toda la experiencia de alojamiento: cada tarde, los huéspedes reciben en su habitación una copa y una pequeña degustación, mientras que el restaurante del hotel, llamado Federico —en homenaje al fundador del palacio— combina cocina portuguesa contemporánea con técnicas de raíz francesa y se abastece de la bodega del establecimiento. Junto a la recepción funciona, además, una tienda del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto, donde se pueden adquirir etiquetas de las principales regiones vitivinícolas del país, desde el Douro hasta el Alentejo, pasando por los Vinhos Verdes y el Dão.

Cómo llegar y qué tener en cuenta

Desde Buenos Aires, las conexiones aéreas hacia Lisboa disponibles al momento de la publicación del material contemplan escalas en San Pablo, Río de Janeiro y otras ciudades europeas como Madrid, París, Frankfurt y Ámsterdam, sin vuelos directos operados por líneas de bandera desde la Argentina. Para los viajeros que decidan extender la visita, el palacio-convento de Mafra —otra obra de Ludovice, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— aparece como una excursión de medio día que completa el recorrido por la huella del arquitecto alemán en Portugal.

“El Palácio Ludovice, construido en 1747 y reabierto como hotel en 2022 tras más de diez años de restauración, resume en sus muros la historia arquitectónica, dinástica y vitivinícola de Lisboa, con 61 habitaciones, restaurante de cocina portuguesa contemporánea, tienda del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto y spa.”Material de difusión del Palácio Ludovice Wine Experience Hotel
RS
Roberto SchneiderCampo y agroindustria

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