Sarah, la nena de Burlando y Barby Franco, ya tiene pasaporte europeo y la madre lo celebra como una epopeya burocrática
La hija del abogado y la modelo consiguió la ciudadanía italiana por descendencia tras años de "trámites, esperas interminables, papeles, paciencia". Franco lo anunció en redes con la niña en brazos de su padre y un texto bien a la italiana: con orgullo de raíces y de oportunidades.
Dicen que la burocracia italiana es un arte. Después de años haciendo fila, juntando actas de nacimiento, casamientos y defunciones de tatarabuelos que ni siquiera sabían que teníamos, la hija de Barby Franco y Fernando Burlando se convirtió, oficialmente, en ciudadana europea. Sarah levantó su flamante pasaporte rojo como quien levanta la Copa del Mundo, pero en versión trámites consulares.
Lo contó la propia modelo en sus redes, con fotos de la nena en brazos de Burlando y un posteo que leído rápido parece un parte médico de algo terminal: "después de tantos años de lucha, finalmente llegó este día". No, no fue un trasplante: fue conseguir la ciudadanía italiana por descendencia, ese trámite que empieza con un bisabuelo nacido en Calabria y termina, si te va bien, en un sello en el consulado de turno.
De qué se trata el bendito trámite
La ciudadanía italiana por descendencia (el famoso "jure sanguinis", para los amigos latinistas) permite que hijos, nietos y hasta bisnietos de italianos accedan a un pasaporte de la Unión Europea. Con él vienen derechos no menores: vivir, laburar y estudiar en cualquiera de los países del bloque. El costo: años de idas y vueltas, partidas de nacimiento que parecen escritas en jeroglíficos, traducciones juradas y una paciencia que no viene en el kit.
“Trámites, esperas interminables, papeles, paciencia. El camino parecía no terminar más hasta que llegó la confirmación.”Barby Franco
Franco, fiel a su estilo, mezcló lo administrativo con lo épico. Dijo que el documento "es historia, raíces, identidad, familia y el legado de nuestros antepasados que sigue vivo en ella" y le habló directo a la nena: "hoy se abre una puerta más" para su futuro, "con nuevas oportunidades y un pedacito" de su historia "reconocido para siempre". Vamos, el guion completo de un spot del Instituto Italiano de Cultura.
Las fotos muestran lo esperable: Sarah contenta con el pasaporte en alto, papá Burlando sosteniéndola en brazos, los dos celebrando como si hubieran ganado el juicio del siglo (cosa que, siendo abogado, no sería raro). Cerró Franco con la frase que deja clara su postura: "detrás de este logro hay años de esfuerzo, ilusión y perseverancia. La espera terminó, el sueño se hizo realidad".
Mi veredicto
- Si tenés un ancestro europeo, te conviene investigar: la ciudadanía puede significar la diferencia entre un visado y un año de burocrática.
- Guardá cada acta vieja como reliquia: el día que la necesitás, no aparecen.
- Burlando negocia causas judiciales, pero ni él acelera el consulado italiano.
Consejo final: si vos o alguien de tu familia arrancó con este trámite, armate de mate, constancia y un cajón con documentación ordenado por generación. La recompensa, cuando llega, justifica cada hora en la fila. Y sino, siempre queda pedirle el préstamo del pasaporte a Sarah.
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