Microondas y plástico: por qué los toxicólogos recomiendan mudar de recipiente antes de recalentar la comida
Especialistas consultados en Estados Unidos explican qué pasa cuando el calor golpea un envase plástico y qué medidas simples se pueden tomar en la cocina para reducir la exposición a micro y nanoplásticos.
Lo vi por primera vez en una cocina cualquiera, en la de mi casa, mientras recalentaba un guiso que sobró del día anterior. Saqué el tupper del placard, lo meté en el microondas, apreté un par de botones y me quedé mirando cómo el plato giraba. Esa imagen tan doméstica, tan repetida, es justamente la que me llevó a investigar qué está pasando adentro de ese recipiente cada vez que la luz del electrodoméstico se enciende y las moléculas del plástico empiezan a vibrar. Y la respuesta, me parece, vale la pena compartirla.
El consejo central: cambiar de recipiente
Antes de poner el plato en el microondas, los toxicólogos recomiendan una operación muy sencilla: pasar la comida del envase plástico a uno de vidrio o cerámica. Lo dijo Wells Brambl, de 51 años, especialista en emergencias del Centro Médico Judío de Long Island, que integra Northwell Health, en una entrevista que me ayudó a ordenar las ideas. Brambl entiende que no siempre es posible mudar el recipiente antes de cada recalentamiento, así que, cuando no quede otra alternativa y haya que usar un envase plástico, propone una segunda medida: bajar la potencia del microondas al mínimo necesario, apenas suficiente para templar los alimentos. La lógica es directa: menos calor, menos vibración, menos desprendimiento de partículas.
“El calor hace vibrar las moléculas del plástico y puede fracturar su estructura de polímeros. Eso permite que fragmentos y aditivos pasen a la comida.”Serah Oyewole, toxicóloga médica del Houston Methodist
Oyewole, de 38 años, se detuvo en un punto que muchas veces queda invisibilizado en la conversación cotidiana. Cuando el plástico se calienta, explicó, no solamente pueden liberarse fragmentos del propio material. También pueden migrar a la comida aditivos que se incorporaron durante la fabricación: colorantes, antioxidantes y estabilizadores ultravioletas, entre otros. Son sustancias que cumplen una función dentro del envase, pero que no estaban pensadas para terminar en un plato de comida.
Qué dice (y qué no dice) la leyenda del envase
- La inscripción "apto para microondas" no garantiza que no se liberen microplásticos durante el calentamiento, según advirtió Brambl.
- La aprobación regulatoria de un material para estar en contacto con alimentos no cierra el debate sobre qué pasa cuando esas partículas se ingieren de manera sostenida en el tiempo, agregó Oyewole.
- Los estudios ya documentaron la presencia de microplásticos y nanoplásticos en el organismo humano.
Sobre las consecuencias para la salud, Brambl fue muy claro en una distinción que me parece clave para no asustar de más ni minimizar el tema. Algunos trabajos científicos observaron asociaciones entre la presencia de estas partículas y procesos inflamatorios en el cuerpo, pero una correlación, insistió, no prueba que las partículas sean la causa de esos procesos. Los efectos de la exposición a largo plazo, concluyó, siguen bajo investigación. No hay, por ahora, una relación causal demostrada.
El consejo, igual, se puede extender más allá del microondas. Brambl sugirió revisar de a poco los utensilios, las tapas y las esponjas de plástico que se usan todos los días, y reemplazarlos cuando se pueda. También propuso, como criterio general, elegir productos con menos envolturas plásticas. Son decisiones chicas, tomadas en la cocina, con efecto limitado: el propio toxicólogo reconoció que la contaminación ambiental puede poner a los alimentos en contacto con microplásticos antes incluso de que lleguen al supermercado o al envase. Pero aun con ese techo, me quedo con una sensación tranquilizadora: hay gestos simples, al alcance de la mano, que ayudan a reducir una parte de esa exposición. Volví a la cocina, pasé el guiso a un bowl de cerámica y lo meté en el microondas. Esta vez, lo miré con otros ojos.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.