Mate o agua helada: la disputa por el vaso en la ola de calor
Un especialista en bienestar explica por qué una infusión caliente puede refrescar más que un trago frío, siempre que el sudor se evapore. La humedad ambiente y la ventilación son las claves que definen cuál gana la pulseada.
Lo vi otra vez esta semana, mientras caminaba por la vereda con el termo bajo el brazo y la frente ya empapada antes de llegar a la esquina. El kiosco de la cuadra tiene una pequeña pizarra escrita a tiza donde un cliente, medio en broma, le preguntó al dueño qué convenía tomar en un día como aquel: si el clásico mate cocido bien caliente o esa agua mineral helada que descansa detrás del mostrador. El kiosquero, sin levantar la vista del mostrador, le contestó con una frase que se volvió chiste en la cuadra: "depende del techo que tengas, che". La ocurrencia me quedó dando vueltas y, ya en la redacción, fui a buscarle una explicación seria al profesor John Tregoning, especialista en bienestar y uno de los que más viene estudiando estos temas.
Cuando la taza caliente termina enfriando el cuerpo
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