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JUE, 15 OCT 2026
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La ilusión barata: cuando la inteligencia artificial se empachó de producir y nadie quiso mirar

Un estudio chino muestra que el 98,7% de los microdramas generados con IA perdieron plata en el primer semestre. La fiebre del "barato y rápido" chocó contra el público, y ahora las productoras vuelven a mirar a los seres de carne y hueso.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos · · lectura 3 min
La ilusión barata: cuando la inteligencia artificial se empachó de producir y nadie quiso mirar

Confieso que hay algo poético en que la inteligencia artificial haya fracasado produciendo copias. Pero vayamos a los números, que suelen ser más crueles que la poesía. Un informe de la consultora china DataEye revela que apenas uno de cada 77 microdramas generados con IA recuperó lo que costó hacerlo durante el primer semestre del año. El resto, un 98,7% del total, se fundió. Traducido al idioma de la gente: salieron más de cien mil títulos al mercado y la enorme mayoría no le ganó ni a un kiosco de esquina en una tarde de lluvia.

La lógica detrás era tentadora, y por eso se entiende que muchos picaron. En China se producen microdramas a una escala que a nosotros nos cuesta dimensionar: unos 1.500 títulos nuevos por día, y el 90% de los más de 430.000 microdramas publicados en la plataforma Douyin en apenas ocho meses fueron hechos con algoritmos. Producir un minuto de un microdrama con IA cuesta entre 106 y 160 euros, una quinta parte de lo que sale hacerlo con actores reales. La cuenta parece cerrar sola: si cada uno es más barato, puedo hacer cinco veces más y ganar cinco veces más. El problema es que la audiencia no come vidrio.

Fatiga de caras iguales

Hay un término que delata todo el asunto: en China ya se habla de "fatiga de caras IA", una especie de hartazgo visual del público ante personajes generados por algoritmos que, a fuerza de repetirse, empiezan a parecerse todos al mismo actor de utilería. Es como cuando uno va a un buffet libre, repite tres veces el plato de siempre y a la cuarta ya no quiere ni verlo. La proliferación de títulos no amplió la torta, solo la cortó en pedazos cada vez más finos.

“Muchos insiders de la industria creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: en su lugar, parece que pierden dinero más rápido.”Lin Qiwen, vicepresidenta de DataEye

El dato más doloroso lo publicó el medio The Paper: un equipo que lanzó once microdramas con IA en apenas dos meses juntó unos ingresos totales de 1,28 euros. Un euro con veintiocho. No alcanza ni para el colectivo de ida, ni siquiera en Buenos Aires. Varios creadores que habían apostado al formato ya empezaron a bajarse del caballo.

Vuelven los actores de carne y hueso

  • Las series con actores reales pasaron de 432 títulos en el ranking de febrero a apenas 110 en junio, un derrumbe que alarma a la industria china.
  • Las principales productoras anunciaron una inversión conjunta cercana a los 800 millones de euros para series de mayor calidad hechas por equipos humanos.
  • La movida apunta a abandonar la carrera por el volumen y volver a un modelo donde la cara en pantalla sea una persona, no un render.

A veces la tecnología promete democratizar el mundo y termina democratizando el fracaso. La moraleja, parafraseando a un almacenero de mi barrio, es que nadie quiere ahorrar en algo que después no va a mirar. El público, cuando se trata de historias, sigue prefiriendo que alguien le cuente con la cara que le toca. La IA, por ahora, perdió la pulseada en el mercado chino. Y no por culpa de la calidad de los píxeles, sino porque el corazón humano sigue siendo difícil de renderizar. Recomendación sin vueltas: si alguien le ofrece invertir en microdramas automáticos, hágale el quite y váyase a ver una serie con actores, que el oficio todavía no se compra con prompts.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos

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