El Congreso declaró al Camino de Brochero como Patrimonio Cultural Inmaterial y prepara una nueva peregrinación por las Altas Cumbres
Un trazado de 240 kilómetros que une los tres puntos clave de la vida del cura gaucho ya tiene reconocimiento nacional. El 12 de septiembre se viene la decimotercera edición de la caminata por las sierras.
Llegué a Giulio Cesare antes de que aclarara y todavía estaba todo oscuro. Un par de micros ya esperaba en el playón, había mate cocido en termos gigantes y la gente acomodaba mochilas con la misma cara de medio sueño que yo. Ahí nomás entendí que esto del Camino de Brochero no es una caminata cualquiera: es una movida que cada septiembre moviliza a un pueblo entero y que, desde hace pocas semanas, además, tiene rango de ley.
El Congreso de la Nación declaró al Camino de Brochero Patrimonio Cultural Inmaterial con 207 votos afirmativos. La decisión le dio un marco oficial a un recorrido que ya tenía muchísimos caminantes pero que recién ahora queda formalmente reconocido como parte del acervo cultural argentino. Lo que se reconoce no es solamente el trazado físico, con sus senderos y sus paradas, sino también las celebraciones, los saberes y las prácticas comunitarias que fueron creciendo alrededor de la figura del cura gaucho.
Un recorrido con tres paradas
El circuito completo tiene 240 kilómetros y atraviesa tres localidades cordobesas que quedaron pegadas para siempre a la biografía del sacerdote. La primera es Villa Santa Rosa de Río Primero, donde nació José Gabriel del Rosario Brochero. La segunda es la ciudad de Córdoba, donde cursó su formación religiosa. Y la tercera, la más visitada, es Villa Cura Brochero, en Traslasierra, donde pasó décadas de tarea pastoral y social, sobre todo con los más necesitados. El trazado fue pensado para caminantes, ciclistas y visitantes de todo tipo, a imagen y semejanza del famoso Camino de Santiago de Compostela.
La flamante ley, además, crea un pasaporte del peregrino, un documento que va registrando cada parada y que sirve como acreditación del trayecto. Quienes completen las tres cabeceras reciben una certificación especial como Peregrino de Brochero, algo que para muchos ya empezó a funcionar como una distinción simbólica y como un motor para moverse de punta a punta.
La peregrinación del 12 de septiembre
- Fecha: sábado 12 de septiembre, a trece años de la beatificación de Brochero.
- Hora: concentración a las 6 de la mañana en Giulio Cesare, salida a las 7.
- Destino: Villa Cura Brochero.
- Tramo: 28 kilómetros por las Altas Cumbres, el segmento más exigente.
- Inscripción: 5.000 pesos, gratuita para residentes del departamento San Alberto.
- Clima: se suspende si las condiciones meteorológicas son adversas.
En la última edición me crucé con Lía, de 52 años, que iba por cuarta vez. Me dijo, mientras acomodaba una venda en el tobillo, que empezó a caminar el Camino de Brochero después de una crisis personal y que ahora no falta a ninguna edición. Me llamó la atención que su cara no tenía nada de épica ni de deportiva: tenía cara de estar yendo a visitar a alguien. Y en cierto modo es eso, porque todo el circuito gira alrededor de una figura que sigue viva en la memoria del valle.
Por qué importa el reconocimiento
Darío Capitani, presidente de la Agencia Córdoba Turismo, contó que el reconocimiento va a permitir poner en valor la historia y la identidad del recorrido y destacó el trabajo de años que se hizo para recuperar y conectar los distintos tramos. Para los que vienen caminando hace rato, la declaración llegó como un espaldarazo: deja tranquilo a cualquiera que se preguntaba si esto iba a quedar en la buena voluntad de cuatro peregrinos.
Antes de volver al auto, cuando el sol ya pegaba fuerte sobre el playón de Giulio Cesare y la gente empezaba a saludarse con besos de conocidos, entendí otra cosa. El Camino de Brochero no se agota en sus 240 kilómetros ni en sus 28 kilómetros más bravos: se sostiene en la red de gente que lo camina, lo limpia, lo señaliza, lo cuenta. Por eso el título de Patrimonio es más que un sello. Es una manera de decir que lo que se hace en septiembre, año tras año, ya es parte de la historia grande del país. Y, si te toca estar por Córdoba, vale la pena animarse, aunque sea a un tramo.
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