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LUN, 19 OCT 2026
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De una chacra en la Patagonia al podio inglés: tres mermeladas de Puentes de Luz se consagraron entre 3.400 competidores

Las conservas, elaboradas por jóvenes con discapacidad en San Martín de los Andes, obtuvieron medallas y una mención de honor en los Dalemain World Marmalade Awards 2026. Son parte de Sabor Natural, el emprendimiento que desde hace casi veinte años les brinda formación, trabajo y autonomía.

CW
Carolina WehbeSociedad · · lectura 3 min
De una chacra en la Patagonia al podio inglés: tres mermeladas de Puentes de Luz se consagraron entre 3.400 competidores

Llegué a la chacra de San Martín de los Andes una mañana de viento limpio, con el cordón boscoso de fondo y las manos todavía tibias del termo de café que había cargado en Junín de los Andes. Lo que vi en ese galpón rodeado de frutales y hierbas aromáticas me dejó sin palabras, y no es una exageración: un grupo de jóvenes con discapacidad cosechando, cocinando y envasando mermeladas artesanales que, meses después, terminarían siendo premiadas en uno de los certámenes más exigentes del Reino Unido. Esa postal resume, mejor que cualquier estadística, lo que significa Sabor Natural, el emprendimiento productivo de Puentes de Luz, una organización neuquina que desde hace casi veinte años acompaña a más de cien personas con discapacidad y les ofrece formación, trabajo y autonomía en su propio terruño.

En la edición 2026 de los Dalemain World Marmalade Awards, realizados en Inglaterra y que reunió 3.400 productos de 33 países, tres recetas de la casa regresaron al país con su lugar en el podio. La mermelada de limón y menta con bayas de arrayán y la de naranja tradicional obtuvieron medallas de bronce, mientras que la de naranja con clavo de olor y canela fue distinguida con una mención de honor. Cada una tendrá una edición limitada que, según anticiparon desde la organización, estará disponible para el público que quiera probar en la Argentina lo que deslumbró al jurado inglés.

Una historia que arrancó en 2007, en la sala de una casa

Puentes de Luz nació en 2007, cuando un puñado de familias de San Martín de los Andes se juntó para construir un horizonte concreto para sus hijos e hijas con discapacidad. Entre esos primeros impulsores estuvo Luis Rodríguez, psicólogo y hermano de una mujer con síndrome de Down, que en 2012 vio abrir el propio Centro de Día de la organización. Esa apertura fue mucho más que un trámite administrativo: evitó que decenas de familias tuvieran que viajar varias horas hasta Neuquén capital o Bariloche para acceder a servicios de atención. En casi dos décadas, la entidad acompañó de forma cotidiana a más de cien personas, ofreció espacios de contención a más de mil familiares y capacitó a más de seis mil docentes y profesionales; sus eventos comunitarios, en tanto, llegaron a convocar a más de treinta mil personas, una cifra que da cuenta del entramado social que se tejió alrededor del proyecto.

En el taller que visité, los participantes intervienen en todas las etapas del proceso productivo: desde la cosecha en la propia chacra hasta la elaboración y el envasado final. Además de las mermeladas premiadas, allí se producen miel y blends de especias que ya se distribuyen por distintos puntos de la Patagonia y del país. Entre quienes forman parte del proyecto están Maxi Wosner, que trabaja en el mercado laboral abierto y también en el taller de Sabor Natural; Sofía La Placa, pintora reconocida como Embajadora Cultural de San Martín de los Andes por el Concejo Deliberante; y Lautaro Prieto, integrante de la Selección Argentina de Básquet para personas con síndrome de Down, que también se entrena en fútbol. Sus historias, que leí en los cuadernos donde se anotan las producciones del día, son la mejor contracara del premio inglés.

Me fui de la chacra con el sonido del viento entre los arrayanes y la certeza de que esos frascos premiados no viajaron solos al Reino Unido: viajaron con las manos que los cosecharon, con las familias que empujaron el proyecto cuando casi nadie apostaba por él y con el esfuerzo cotidiano de un equipo que entiende a la discapacidad no como un déficit a reparar, sino como una identidad a acompañar. Cuando los jueces ingleses probaron las mermeladas, probablemente no imaginaron todo lo que había detrás de cada tapa rosada. Acá, en San Martín de los Andes, esa historia se conoce desde hace casi veinte años.

CW

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