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VIE, 02 OCT 2026
Vida

Cuidar y no parar: seis de cada diez cuidadores principales algún grado de sobrecarga

Una encuesta de la Universidad Austral sobre 120 cuidadores principales detectó que el 40,8% atraviesa un nivel intenso de sobrecarga. Las mujeres aparecen más afectadas en descanso, proyectos personales y empleo, y el relevamiento advierte que no alcanza con tener ayuda: importa la calidad.

CW
Carolina WehbeSociedad · · lectura 5 min
Cuidar y no parar: seis de cada diez cuidadores principales algún grado de sobrecarga

Llegué hasta esta nota de la misma forma en que llegan, me imagino, muchas de las historias que tienen que ver con los cuidados: por una cadena de mensajes que alguien reenvió con la palabra "importante" y un enlace. Lo abrí, leí los números dos veces y me quedé pensando en cuántas personas que conozco están, sin saberlo, dentro de ese 60,6% de mujeres que se hacen cargo principales de un familiar. La cifra no es un dato suelto: pertenece a un relevamiento de la Universidad Austral que se realizó por internet entre octubre de 2025 y abril de 2026, con 1.028 personas mayores de 18 años residentes en la Argentina, y que puso el foco en algo que muchas veces queda en offside, que es cómo impacta cuidar en la vida cotidiana de quien lo hace.

El descanso y los proyectos, los primeros sacrificados

Entre las mujeres cuidadoras, el 54% reconoció que la responsabilidad le impedía descansar lo necesario, y el 44% dijo directamente que limitaba sus proyectos personales. Entre los varones, esas proporciones bajaban al 30% y al 10% respectivamente. Los números no hacen más que confirmar lo que se repite en los consultorios, en las conversaciones de pasillo y en las mesas familiares: la carga del cuidado sigue recayendo de manera desigual, y no es una cuestión de voluntad ni de carácter, sino de un esquema social que termina depositando sobre las mujeres la parte más pesada de la tarea.

La escala de Zarit y el nivel que requiere intervención

Para dimensionar el desgaste, el equipo de la Austral evaluó a 120 cuidadores principales con la escala de Zarit, un cuestionario de 22 ítems que se usa en todo el mundo justamente para medir este tipo de sobrecarga. El resultado es de esos que uno lee y se queda callado un momento: seis de cada diez presentaban algún grado de sobrecarga y el 40,8% alcanzó el nivel intenso, que el propio informe consideró como un nivel que requiere intervención. O sea, no estamos hablando de un mal pasar ni de un bajón momentáneo: estamos hablando de un estado que, según los propios investigadores, pide que alguien haga algo al respecto.

Ayuda hay, pero la calidad es lo que cuenta

Hay un dato del estudio que a mí, particularmente, me parece clave y que vale la pena explicar con calma, porque va de suyo contra la intuición más básica. La proporción de sobrecarga intensa fue del 40% tanto entre quienes declararon recibir apoyo como entre quienes dijeron no tenerlo. A primera vista parece un contrasentido: ¿cómo puede ser que tener ayuda no cambie nada? El informe lo explica con una frase que, a mi entender, define el corazón del problema: "importa la calidad del apoyo y no solamente su existencia". Para llegar a esa conclusión, los investigadores separaron el acompañamiento en tres dimensiones, que son la afectiva, la informacional y la operativa, y entendieron que no alcanza con que alguien aparezca y diga presente: hace falta que ese alguien contenga, que oriente, que se haga cargo de tareas concretas. Si no, el aguante sigue corriendo por cuenta del cuidador principal, por más manos dando vueltas que haya alrededor.

El trabajo remunerado, otra pieza que no termina de encastrar

El cuidado tampoco se hace en el aire: el 75% de quienes cuidaban tenían además un trabajo remunerado. El tema es que las herramientas para compatibilizar las dos cosas variaban de manera escandalosa según el tipo de contratación. El acceso promedio a licencias y prestaciones, que iban desde maternidad y paternidad hasta enfermedad de un familiar, eventos familiares y guardería, fue del 53,7% entre los trabajadores formales, pero se desplomó al 17,1% entre los informales y al 9,5% entre los independientes. Es decir, casi nueve de cada diez personas que cuidan y trabajan por cuenta propia no cuentan con ninguna de esas licencias. La lectura es directa: a menor formalización, mayor desprotección, y la rueda de la sobrecarga sigue girando.

“El 95,7% de los cuidadores reconoció al menos un aspecto gratificante de la tarea. El afecto recíproco, los momentos compartidos y los cambios alcanzados por la persona cuidada fueron los más mencionados. Esa valoración, subrayaron los autores, convivía con las dificultades de descanso y organización cotidiana.”Informe de la Universidad Austral

Un cierre que vuelve al principio

Vuelvo al inicio de esta nota, a esa cadena de mensajes con la palabra "importante" y un enlace. Cuando una lee, en frío, que cuatro de cada diez cuidadores principales en la Argentina están transitando una sobrecarga que requiere intervención, y que más de la mitad de las mujeres cuidadoras no logra descansar lo necesario, lo que se vuelve importante de verdad no es el enlace, sino lo que cada uno haga con esa información. Los investigadores dejaron la pelota picando en la cancha de las políticas públicas, de los entornos laborales y de las familias, cuando plantearon la necesidad de mejorar el apoyo y el acceso a licencias. Mientras tanto, en las casas, hay miles de personas, muchas de ellas mujeres, sosteniendo en silencio algo que nadie debería sostener en soledad. Y a mí, que soy de las que cree que las historias se cuentan para que algo cambie, me parece que esta bien lo vale.

  • Mujeres cuidadoras: 54% no descansa lo suficiente y 44% ve limitados sus proyectos personales.
  • Varones cuidadores: esas proporciones bajan al 30% y al 10%.
  • El 60% de los cuidadores principales presentó algún grado de sobrecarga y el 40,8%, nivel intenso.
  • La sobrecarga intensa se mantuvo en 40% con o sin ayuda: el informe lo atribuye a la calidad del apoyo.
  • Acceso a licencias: 53,7% formales, 17,1% informales y 9,5% independientes.
CW

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