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MIÉ, 16 SEPT 2026
Vida

Cuando la rodilla no deja dormir: señales para no dejar pasar el dolor nocturno

Un especialista en medicina deportiva explica por qué la molestia se agrava al acostarse, qué medidas de alivio pueden probarse en casa y en qué momento conviene dejar de aguantar y hacer la consulta.

CW
Carolina WehbeSociedad · 16 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Eran casi las once de la noche cuando, por el grupo de WhatsApp de un amigo, empezó a circular el video de un corredor amateur quejándose de la rodilla. Decía, con la voz algo pastosa, que hacía semanas le dolía al meterse en la cama y que ya no sabía si el problema era el colchón, la postura o algo más serio. Lo escuché tres veces antes de decidir que esa pregunta merecía una nota. Y así llegué, otra vez, a la pantalla, a buscar respuestas serias para un dolor que mucha gente arrastra en silencio y de madrugada.

La pregunta del corredor no era nueva ni original, pero sí bastante común: por qué una rodilla que durante el día se tolera bien, de repente parece reclamar toda la atención cuando uno se acuesta. Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria, se tomó el trabajo de ordenar las causas más frecuentes y de diferenciar lo que se puede intentar en casa de lo que ya pide una consulta profesional.

Por qué el dolor se nota más de noche

Según Baker, el movimiento cumple un rol que uno subestima: mantener lubricada la articulación. Durante el reposo esa lubricación disminuye, y entonces el cuerpo empieza a registrar con más crudeza el dolor que se fue acumulando durante el día. A eso se suman la presión del propio peso y una posición sostenida durante horas, que puede destapar un problema que estaba latente, tanto en una sola rodilla como en las dos.

Posición para dormir: un truco simple que puede aliviar

  • Si se duerme de costado y hay artritis, conviene colocar una almohada entre las piernas para reducir la presión sobre la rodilla dolorida.
  • Si se descansa boca arriba, la almohada puede ubicarse debajo de las rodillas, con una flexión leve, para aminorar el contacto dentro de una articulación desgastada.
  • Si el dolor aparece en la parte posterior de la rodilla, probar con una toalla enrollada o un cojín pequeño debajo del hueco puede ayudar a distribuir mejor el peso.
  • Cambiar de postura a lo largo de la noche también es válido: lo importante es no sostener durante horas una posición que concentre toda la carga sobre la zona sensible.

Frío, calor y cremas: qué conviene en cada caso

El especialista fue claro al diferenciar el uso del frío y del calor, porque no son intercambiables. El calor tiende a funcionar mejor en molestias crónicas vinculadas con la artritis. En cambio, frente a una lesión reciente o por sobreuso, el frío suele ser el recurso más útil, sobre todo si aparece hinchazón, porque ayuda a bajar la sensibilidad de la zona. Los geles, las cremas y los parches antiinflamatorios aparecen como opciones de alivio localizado, útiles como complemento mientras se define el resto del tratamiento.

Medicamentos: revisar antes de tomar

Antes de salir a la farmacia, Baker aconsejó hacer una pausa y revisar qué otros medicamentos se están tomando. El ibuprofeno y el naproxeno pueden reducir la inflamación, pero no son inocuos: pueden interactuar con anticoagulantes y con otros fármacos de uso frecuente. En esos casos, la elección de alternativas como el paracetamol tiene que pasar por el profesional que conoce la historia clínica del paciente. Automedicarse, insistió, no es una opción razonable cuando el dolor se repite noche tras noche.

Cuándo dejar de aguantar y hacer la consulta

La regla que el especialista repitió más de una vez fue directa: si el dolor impide descansar o altera la rutina, hay que ir al médico. Acomodar la postura, aplicar frío o calor y probar cremas antiinflamatorias son medidas válidas para bajar la incomodidad mientras se coordina la cita, pero ninguna reemplaza el diagnóstico. Entre las posibles causas aparecen lesiones, inflamación, artritis y, en personas que corren, el impacto acumulado del pavimento, que puede sentirse con fuerza al terminar la jornada.

Cerré la nota con la imagen del corredor del video, todavía despierto a las once de la noche, mirando el techo de su cuarto y moviendo la pierna en busca de una postura que no lo traicione. Si alguien se reconoce en esa escena, el mensaje de Baker es bastante claro: aguantar no cura, y una consulta a tiempo puede ahorrar muchas noches de dar vueltas en la cama.

CW

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