Al Di Meola volvió a Buenos Aires y demostró que el infarto le quedó chico
Dos horas y diez minutos de jazz, flamenco y Piazzolla en La Trastienda: el guitarrista estadounidense repasó cinco décadas de carrera con dos músicos españoles y un formato acústico que dejó momentos brillantes y otros algo estirados.
Volvió. Y volvió como quien regresa de una mala jugada del destino: con más ganas que antes. Al Di Meola, el guitarrista estadounidense que en 2023 se llevó un buen susto en forma de infarto en Bucarest, pisó otra vez Buenos Aires y, esta vez, completó el show. Para mí, verlo parado en el escenario de La Trastienda ya era parte del espectáculo: después de lo que pasó, cada acorde suena a regalo (y a revancha con la vida).
El formato fue íntimo y acústico, con apenas un par de distorsiones bien puestas. Lo acompañaron el guitarrista español Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, cuyo cajón fue el ancla rítmica de toda la noche. A sala llena, el local de Balvanera vibró durante dos horas y diez minutos casi sin pausas, en un recorrido que mezcló jazz de fusión, flamenco, tango y un par de guiños pop que nadie esperaba.
Cinco décadas en un solo programa
Di Meola eligió músicos con raíces flamencas para esta gira, y eso se notó en la paleta sonora: fandangos, soleás y rítmica afrolatina convivieron con fragmentos de su época junto a Chick Corea en Return to Forever, evocaciones mediterráneas y momentos de improvisación colectiva que estiraron varios temas más allá de su forma original. Algunos de esos viajes se extendieron de más y perdieron un poco de tensión, pero el conjunto se bancó bien esa aspereza.
- Versiones de The Beatles, con 'In My Life' como momento destacado.
- Pasajes de Astor Piazzolla, entre ellos 'Café 1930', tocado con respeto y sin exagerar el melodrama.
- Un cover de 'The Sound of Silence', de Simon y Garfunkel, que sonó más melancólico que nunca.
- 'Ava's Dance in the Moonlight', dedicada a su hija, de las más emotivas de la noche.
- Temas propios como 'Misterio', 'Infinite Desire' y 'Eden', para los fans de siempre.
- El cierre con 'Mediterranean Sundance', la pieza asociada a Paco de Lucía, con palmas del público y teléfonos en alto.
Hubo un tramo con problemas de audio que lo obligó a llamar a su ingeniero al escenario, y algunas improvisaciones se estiraron más de la cuenta. Pero esos tropiezos no opacaron una noche que juntó en un mismo lugar jazz, flamenco y música latinoamericana, algo que en Buenos Aires suena casi natural, como pedir un cortado en un bar de Palermo.
“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer.”Al Di Meola, durante el show
Lo dijo en español, varias veces, mirando al público como quien recupera algo que creyó perdido. Y la gente lo acompañó: hacia el final, los invitó a acercarse al escenario y el final con 'Mediterranean Sundance' fue una fiesta con palmas y celulares filmando. Si tengo que ser honesta, hubo momentos donde el virtuosismo se comió al criterio, pero también hubo ratos de esos que justifican pagar la entrada. A sus 72 años, Di Meola sigue siendo un animal de escenario, y eso, viniendo de alguien que hace poco se estaba recuperando de un infarto, no es un dato menor.
Recomendación sin vueltas: si vuelve a tocar en Buenos Aires, vayan. No porque sea perfecto, sino porque ver a alguien que casi se va del juego todavía parado arriba de un escenario con ganas de tocar dos horas y monedas más es algo que no ocurre todos los días. Y esta vez, con un set list que mezcló Return to Forever, Piazzolla y The Beatles, la velada terminó rindiendo.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.