Adiós al que le dijo "bajate" al futuro del cuarteto
Marcos Farías tenía 58 años, cáncer de hígado y de páncreas y una historia que se mide en escenarios llenados a fuerza de insistir. Murió el hombre que bajó a Ulises Bueno de un colectivo y construyó carreras que hoy son patrimonio del género.
Hay gente que se muere y deja un hueco. Y hay gente que se muere y deja un agujero con forma de orquesta entera. Marcos Farías, productor y mánager del cuarteto cordobés, falleció a los 58 años después de pelearla contra un cáncer de hígado y de páncreas que en los últimos meses se complicó feo. Rodeado de los suyos, tras unos días en los que hasta hubo señales de mejoría, el cuerpo dijo basta. Así, de golpe, como se va la gente que todavía tiene proyectos pendientes (porque siempre los tenía).
El hombre que veía futuro donde otros no veían nada
César Tapia, periodista y referente de Radio Máxima (la emisora que el propio Farías dirigía), lo resumió mejor que nadie. "Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán", soltó, con esa manera que tienen los que lo conocieron de hablar de él en presente eterno. Porque Farías era de esos: el que se paraba adelante cuando nadie más quería hacerlo.
“Lo bajó del colectivo y le dijo: 'No, yo te voy a hacer una orquesta nueva. Bajate, bajate'. Y agregó: 'Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno'.”César Tapia
Pocas frases condensan tanto una carrera. Lo dicho al pasar, en un cruce de ruta, cuando Ulises ya estaba con un pie arriba del micro y la cabeza en otra cosa. Farías lo hizo bajar. Lo convenció. Y armó de nuevo esa orquesta que hoy llena plazas en cualquier punto de la provincia. Es como cuando a alguien se le canta todo y vos le decís "quedate un rato más" y termina siendo lo mejor que te pasó en la noche. Eso, pero multiplicado por una trayectoria entera.
El caso de Eugenio Quevedo fue distinto, más íntimo. Tapia contó que el cantante se lo pedía para los momentos grandes: "Quiero entrar con vos al Movistar Arena, quiero entrar con vos, llévame vos". Para Tapia, esa frase lo dice todo: "Uno de los tipos que puede decir Eugenio Quevedo que lo que lo creó fue Marcos Farías". Traducido: no era solamente el que pasaba la factura y cobraba el caché. Era el que estaba. Y los artistas se acordar de eso más que de cualquier cifra en un contrato.
Porque Farías no manejaba la música como un número. La manejaba como se maneja la mesa familiar de los domingos: viendo quién está pasando hambre, quién tiene un chico enfermo, quién precisa una silla de ruedas o un bastón. La Radio Máxima acumulaba remédios y elementos ortopédicos para repartir en los barrios. Una asistencia concreta, de esas que no salen en los partes de prensa, pero que en una provincia mediterránea pesan. A veces, más que cualquier show.
Lo que queda, en lo inmediato, es el duelo lógico de la música popular cordobesa, el hueco operativo en una industria que él ayudó a ordenar y, en el fondo, la pregunta incómoda: cuántos Ulises Buenos andan hoy arriba de un colectivo, a punto de bajarse, esperando que alguien como Marcos Farías les diga "bajate, que de acá vamos a salir juntos". Ojalá aparezca otro. Mientras tanto, recomiendo poner cualquier disco de los que él empujó, bien fuerte, y pensar que del otro lado hay alguien que peleó para que esa música exista.
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