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LUN, 07 SEPT 2026
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A tres décadas del accidente que la convirtió en santa de la cumbia: Gilda y la canción que se negó a morirse en la ruta

Treinta años después de su muerte en Entre Ríos, "No me arrepiento de este amor" sigue siendo el himno que sobrevive a su autora: un tema grabado entre resfríos y ausencias, que primero conquistó Bolivia y Perú y que recién en Argentina se volvió leyenda después del luto.

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Gwen PritchardCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Dicen que la ironía es el mejor homenaje. A treinta años de la muerte de Miriam Alejandra Bianchi en un choque sobre la Ruta 12, su canción emblema sigue sonando en cualquier fiesta patronal, en cualquier cancha y hasta en el altavoz del verdulero. Quién lo hubiera imaginado: una maestra jardinera que dejó el aula para cantar cumbia, muerta a los 34, transformada en santa popular y con un tema que ella misma compuso en un día de gripe, casi como pidiendo permiso.

La mujer detrás del nombre artístico

Gilda no nació Gilda. Nació el 11 de octubre de 1961 en Buenos Aires, se recibió de maestra jardinera y durante un tiempo ejerció la docencia. Después respondió a una convocatoria para sumarse a una banda tropical, dejó la enseñanza y empezó a reacomodar la vida entera. Esa transición, que para cualquier mortal hubiera sido un terremoto doméstico, fue el caldo de cultivo de la canción que la inmortalizó. Vamos: no todo despegue artístico se cocina entre laureles; a veces se cocina en la duda de si avisarle a la suegra que dejaste el trabajo.

"No me arrepiento de este amor" abre el tercer disco de la cantante, Pasito a pasito con… Gilda, editado en 1994. Según el músico y productor Juan Carlos "Toti" Giménez, la autoría fue íntegramente de ella, y la letra se la dedicó a él. Gilda incluso se negó a figurarlo como coautor, pese a que la colaboración entre ambos era moneda corriente. En una industria donde muchas veces se reparten créditos como caramelos, el dato no es menor.

Una grabación con resfrío, un productor en Perú y un arreglo que salva la voz

La sesión tiene su propia película. El productor José "El Cholo" Olaya no terminaba de convencerse de incluir el tema en el álbum y, según el relato de Giménez, el día en que se grabó la canción él estaba en Perú. Gilda, además, estaba resfriada, y se recurrió a un arreglo de teclado para reforzar su voz en uno de los pasajes. O sea: lo que después fue himno de bodas y de despedidas se grabó medio de prepo, con la autora engripada y el productor mirando ruinas en otra latitud. Si esto no es una guion de cine, no sé qué lo es.

Del éxito afuera al reconocimiento en casa, pero póstumo

El tema no explotó acá. Lo que pasó fue más extraño y más cruel: la primera recepción fuerte llegó desde Bolivia y Perú, donde Gilda hizo presentaciones y pasó por televisión. En Argentina el boom vino después de la tragedia. Entre 1997 y 1998 el disco volvió a circular, la canción se metió en radios, en la pantalla chica y en las pistas, y se quedó pegada como pocas. En 1998, Attaque 77 publicó su propia versión, lo que empujó el tema fuera del circuito tropical y lo convirtió en patrimonio de varias generaciones a la vez. Moraleja: la patria a veces elige a sus ídolos con una demora inexplicable.

Con los years encima, la figura de Gilda se llenó de exvotos y de pedidos por milagros atribuidos a su intercesión. En 2016 se estrenó la película que llevó el nombre de la canción como título, con Natalia Oreiro como protagonista. Oreiro la definió como "una mujer que tuvo que luchar contra muchos prejuicios sociales, culturales y familiares". Una descripción justa, sin vueltas, para alguien que eligió la cumbia cuando la cumbia todavía era un oficio mal visto por la buena sociedad porteña.

Por qué importa

  • Porque es el caso raro de un tema que se hizo enorme después de que su autora se fue, y eso reconfigura cualquier idea de éxito.
  • Porque el recorrido de la canción cuenta la historia de una industria que mira hacia afuera antes que hacia adentro.
  • Porque Gilda resume una migración interna: de Buenos Aires al circuito tropical, de la docencia al escenario, del anonimato al mito.
  • Porque a tres décadas del accidente, "No me arrepiento de este amor" sigue funcionando como banda sonora de decisiones que uno toma sabiendo que no hay red.

Recomendación sin vueltas: si pasan por alguna festividad popular o escuchan la canción en una barra de un bar de pueblo, dense un segundo para pensar que ese tema se grabó con gripe, casi a espaldas del productor, y que tardó años en llegar a su propia casa. Después bailen. Gilda hubiera querido eso.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos

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