Volver al bar donde todo se quebró: Gears of War E-Day ya se juega en
La precuela abre sus puertas anticipadas y nos devuelve al Día de la Emergencia, con Marcus y Dom como únicas caras conocidas antes de que el Delta cobrara forma
A veces la mejor manera de entender una saga es retroceder hasta el momento exacto en que todo se rompió. Eso es lo que propone Gears of War E-Day, y la ironía es que para volver a empezar hay que comprar la edición deluxe: el acceso anticipado ya está disponible y deja a los jugadores en la puerta del bar donde Marcus y Dom todavía creen que el mundo tiene solución.
La campaña se sitúa en el Día de la Emergencia, cuando los Locust lanzan un ataque coordinado sobre la superficie de Sera y desatan los acontecimientos que atraviesan toda la franquicia. El clima es el de un planeta que todavía no sabe que está a punto de dejar de existir, y la dupla protagónica se completa con Mags y Reyes, dos compañeros de escuadrón que no aparecen en la trilogía original.
El Escuadrón Delta, pero con butacas vacías
Cualquiera que haya gastado horas con la saga sabe que la formación clásica del Escuadrón Delta reúne a Marcus, Dom, Baird y Cole, el grupo que se consolida en el primer Gears of War. E-Day corre ese reloj catorce años hacia atrás. Baird y Cole no están en el equipo, y no por un capricho del guion, sino por una cuestión cronológica: la invasión los encuentra en otras vidas, y la guerra todavía no los puso en la misma mesa.
- Cole aparece en una entrevista televisiva mientras suena de fondo en un bar, en plena etapa como jugador de los Hanover Cougars.
- Una apuesta de Dom en su contra se conecta con la famosa deuda de los veinte billetes que termina de saldarse en Gears of War 3.
- Baird pierde a sus padres en el ataque inicial de los Locust y se alista ese mismo día.
- Su primer encuentro con Cole ocurre un mes después de la invasión, mucho antes de la formación del Delta.
El guiño a Cole funciona como una cápsula del tiempo: todavía es figura del thrashball, todavía no es soldado, y la guerra lo va a empujar a colgar los botines para empuñar una Lancero. La precuela muestra ese exacto instante bisagra, el del crack deportivo que termina enlistado porque el mundo afuera del estadio se volvió inhabitable.
Hay algo reconfortante en recorrer una historia que ya sabemos cómo termina, pero vista desde antes de la primera línea de diálogo memorable. Es como volver a la mesa familiar y preguntar qué se decían los padres cuando todavía no éramos el tema de conversación. Si te interesa el universo Gears, E-Day es ese patio trasero que siempre existió pero nunca te habían dejado visitar: jugalo en acceso anticipado si la billetera te da el permiso, y si no, aguantá con la paciencia de un Locust en ayunas. La espera va a valer, porque esta vez el mundo se rompe en cámara lenta.
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