Veinte años de Gintama: la serie que se negó a morirse y terminó conquistando todo medio barrio manga
La creación del 2006, ocho años de emisión y un creador que ni se esperaba tanto revuelo. Una historia breve, digerible y sin spoilers de un anime que ya es leyenda entre los argentinos de entre 40 y 60.
Veinte años. Para un electrodoméstico es obsoleto. Para un ser humano, toda una vida. Para una serie animada japonesa con samuráis espacialmente jinetes, es apenas la excusa perfecta para hacer un balance y descubrir que seguimos hablando de ella. Gintama cumple dos décadas desde su debut en 2006 y, lejos de quedar arrumbada en el olvido, se transformó en una franquicia que ya perdió la cuenta de las series, los especiales y las películas que lleva encima.
La cifra lo dice todo: 367 episodios en su recorrido animado principal. Pero ojo, no se confundan: eso no significa que alguien se sentó y dibujó 367 capítulos de un tirón. La historia arranca en 2006 y termina en 2010, después de 201 episodios. Después siguieron las secuelas, que son las que repan la cuenta hasta llegar al número final. Los 201 primeros forman parte del total, no son un bonus track.
Un manga que lleva la delantera
Antes de que existieran dibujos en movimiento, estaba el papel. Hideaki Sorachi empezó a publicar el manga allá por 2003 y lo cerró en 2019, dejando la historia principal empaquetadita en 77 tomos. Esa es la base de todo lo demás: las series, las películas, los especiales directos a video, las versiones con actores de verdad y cuatro largometrajes para el cine. Un universo que se expandió como esos panes de manteca que te dan en la panadería, pero infinitamente más entretenido.
El contexto, para quien nunca se topó con esta historia: estamos en un Japón alternativo, con samuráis y alienígenas, donde el absurdo es ley y la solemnidad brilla por su ausencia. Esa combinación de humor delirante con un trasfondo sorprendentemente emotivo es la firma de la casa. No es una serie para ver en serio. Es una serie para ver con una bolsa de pochoclos y cero pretensiones.
Sorachi no se la esperaba
El detalle más jugoso del material es la propia confesión del autor. En una presentación en Tokio, Sorachi reconoció que al arrancar la adaptación animada sus expectativas eran más bien modestas. O sea, lo que cualquier freelancer piensa cuando le cae un laburo copado: ojalá salga bien y que la pase bien con la gente con la que laburo, aunque dure poco. Eso.
“No daba por asegurada la continuidad de la serie. Su satisfacción inicial pasaba por encontrar un equipo interesado en trabajar con él y disfrutar de la adaptación, incluso si duraba poco.”Hideaki Sorachi
Lo más gracioso es que el mango de plata se lo imaginaba todo proveniente del manga. La plata del anime terminó siendo bastante más generosa de lo que tenía calculado. Moral del personaje: subestimar todo a la serie animada cuando le cae un laburo copado es un error clásico. Le terminó yendo tan bien que la franquicia hoy incluye series, especiales, películas y un merchandising que ya ni sabe contar.
¿Mi recomendación sin vueltas? Si nunca vieron Gintama y les gusta el humor absurdo, el manga terminado existe, está traducido al castellano y son 77 tomos. Si son más del streaming, busquen la serie del 2006 y arranquen por ahí. El primer capítulo es de prueba en tres minutos. Después no van a poder soltar.
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