Vecinos vs. Swift y Kelce: cuando el árbol que querés plantar puede taparle el caño al de al lado
La pareja desembolsó cinco millones por una mansión frente al lago Erie y ahora choca con los frentistas de Bratenahl, que no quieren ni una raíz cerca de su cloaca.
A veces, lo más insólito de ser famoso no es el palco del Super Bowl ni llenar estadios: es tener que pedir permiso a la Junta de Planeamiento del pueblo para plantar un árbol. Taylor Swift y Travis Kelce están aprendiendo eso a la fuerza en Bratenahl, Ohio, donde compraron una mansión de cinco millones de dólares mirando al lago Erie y ya desataron una pequeña guerra de comité de consorcio versión estadounidense.
En las últimas reuniones municipales, los vecinos dejaron en claro que no están dispuestos a hacer la vista gorda. La principal queja apunta al plan de forestación. Una residente que vive en la casa de al lado desde hace más de treinta años advirtió que plantar vegetación cerca de la cañería de desagüe compartida podría provocar desbordes del alcantarillado. Para graficarlo bien, dijo que le presupuestaron 75.000 dólares para proteger ese caño de las raíces, y que el tema ya está en manos del abogado de la pareja. O sea: la nueva vecina vale millones, pero el caño es de todos.
Ciervos, arbustos y una valla más baja
El otro foco de conflicto es la tan ansiada privacidad. La Junta de Revisión Arquitectónica había dado luz verde en septiembre a una valla de 1,8 metros, ya reducida desde los 2,4 originales, después de que los frentistas se opusieran. El responsable de obra, Jacob Kutz, de la firma Tiny Construction, explicó que el objetivo de la pareja es conseguir privacidad y seguridad, y chicaneó con un detalle doméstico casi de manual de convivencia: contó que mandaron a limpiar a presión la cañería de alcantarillado por las suyas, sin pedir ayuda, como gesto de buena vecindad. Suena a aquel vecino que te riega las plantas cuando te vas de vacaciones para que después le firmes el permiso de obra.
Un vecino también puso el grito en el cielo por la tala de arbustos existentes y pidió que se evalúe qué pasa con los ciervos de la zona si finalmente se coloca el cerco. La última reunión, al menos, dejó un avance: la junta aprobó el paisajismo del frente de la propiedad y se espera un tercer proyecto en una sesión próxima para seguir con las reformas.
Una vida de mudanzas y un sensor anti-curiosos
Lo de Ohio es apenas una pieza más del rompecabezas inmobiliario de la pareja: la mansión se suma a propiedades en Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island y California. Y como si fuera poco, la familia ya instaló un sistema de alerta que suena cuando alguien se acerca demasiado a la propiedad. Tecnología moderna para vigilar el mismo patio que, en teoría, iban a forestar con árboles altos. Algo no cierra.
- Vecinos temen desbordes de cloacas por la forestación proyectada.
- Cotizaron en 75.000 dólares el costo de proteger la cañería compartida.
- La valla terminó reducida de 2,4 a 1,8 metros tras la queja vecinal.
- La junta aprobó el paisajismo del frente y se viene un tercer proyecto.
- La pareja tiene casas en Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island, California y Ohio.
- Instalaron un sistema de alerta por si alguien se acerca demasiado a la mansión.
Mi lectura, sin vueltas: los vecinos tienen derecho a defender la cañería que pagan entre todos y a los ciervos que pasean por la cuadra. Nadie pidió que una estrella del pop y un ala cerrada de la NFL se mudaran a un pueblo chico. Pero tampoco se puede demonizar a una pareja que, por las dudas que arrastra su exposición, intenta poner un cerco y plantar algo verde. La recomendación es simple: que bajen el árbol, suban el diálogo, y dejen al pobre ciervo tranquilo.
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