Street Fighter quiere revancha: la secuela se cocina a fuego lento y depende de que llenemos las butacas
El director Kitao Sakurai ya escribe ideas para una segunda parte, pero el futuro del universo cinematográfico de la franquicia queda atado a la taquilla y al humor del público. Lo que se sabe hasta ahora, lo que se rumorea y por qué Sagat es el fantasma de la función.
Dicen que la mejor pelea es la que se gana en el round de fondo, y el equipo de la nueva película de Street Fighter parece haber tomado nota. El director Kitao Sakurai confirmó que ya está escribiendo ideas para una secuela, aunque —y acá viene la parte que duele— todo depende de cómo le vaya en la boletería a la primera entrega. O sea: primero peleamos, después vemos si hay revancha.
Una adaptación con pedigree y un villano inquietante
La película, que llega a las salas el 16 de octubre de 2026, se ubica después del segundo Torneo World Warrior y sigue a Ryu y Ken en lo que promete ser una recorrida con más golpes que una sobremesa familiar un domingo a las tres de la tarde. El villano, M. Bison, queda en manos de David Dastmalchian, que para meterse en personaje se puso a estudiar el comportamiento de líderes de cultos. Imagínense la carpeta de recortes: bastante menos glamorosa que una sesión de fotos, bastante más útil para componer a un megalómano con delusions de grandeza.
Animación, nostalgia y el fantasma de Sagat
Uno de los puntos que viene levantando polvareda entre los fans es la inclusión de secuencias animadas que exploran el pasado de Ryu y Ken junto a su maestro Gouken y al hermano de este, Akuma. La comunidad las celebra por su fluidez y su elección estética, y no es para menos: en tiempos donde lo CGI suele parecerse a un clip de WhatsApp reenviado 47 veces, que alguien se anime con animación tradicional es casi un acto de rebeldía. Mientras tanto, hay un elefante en la sala (o, mejor dicho, un luchador tailandés con parche en el ojo): Sagat brilla por su ausencia en los materiales promocionales y en la lista de confirmados. Los fans ya especulan con que podría guardarse como carta fuerte para una eventual secuela, aunque —atenti— no hay confirmación oficial. Es el típico rumor de pasillo que en cualquier grupo de WhatsApp se transforma en certeza absoluta a los cinco minutos.
“Es algo en lo que estamos pensando y desarrollando. También depende de cómo reaccione la gente a esta entrega y de si apoyan esta visión de la historia. Definitivamente tenemos muchas ideas y estamos escribiendo actualmente, pero no quisiera hacer promesas sobre lo que haremos exactamente.”Kitao Sakurai, director de la película
El reparto también quiere seguir, pero con los pies sobre la tierra
El elenco, lejos de hacerse el distraído, también blanqueó que le interesa continuar con la franquicia. La condición que ponen, igual, es la misma que la del director: que la primera entrega funcione en taquilla. Es el clásico contrato no escrito de Hollywood: si llenás las salas, volvés; si no, te guardan en un cajón junto al guión de la película de Barbie que nunca se filmó.
Mi veredicto (con la humildad que me caracteriza, bah, ninguna)
¿Qué te digo? La primera entrega tiene ingredientes interesantes: un actorazo para el villano, secuencias animadas con identidad propia, y la promesa de más historia si los números acompañan. La secuela ya existe en la cabeza de Sakurai, falta que exista en la cabeza de la gente que paga la entrada. Mi recomendación, sin vueltas: andá al cine, sentate, comprate las pochoclos grandes y dejá que la nostalgia te haga el trabajo sucio. Después me contás.
- Estreno en cines: 16 de octubre de 2026.
- David Dastmalchian interpreta a M. Bison, tras estudiar líderes de cultos reales.
- Incluye secuencias animadas sobre el pasado de Ryu, Ken, Gouken y Akuma.
- El director Kitao Sakurai ya escribe ideas para una secuela, condicionada por la taquilla.
- Sagat no aparece en los materiales promocionales: los fans especulan con su llegada en una posible segunda parte.
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