Remediar, de 128 a seis: el ajuste que obliga a los pacientes más pobres a peregrinar hasta un hospital
El plan nacional que abastecía a los centros de atención primaria perdió el 95% de los medicamentos que distribuía. Antibióticos, jarabes pediátricos y medicación para diabetes ya no llegan a los dispensarios barriales, y las provincias temen un colapso hospitalario.
A veces la noticia se entiende mejor cuando uno la ve de cerca. Esta semana me acerqué hasta un centro de atención primaria del conurbano para entender qué estaba pasando con el programa Remediar, y lo que encontré fue una góndola de medicamentos con apenas seis cajas, cuando hasta hace poco había más de cien productos disponibles para los vecinos que se atienden en el barrio. La escena se repite, con distintos grados de crudeza, en dispensarios y salas comunales de todo el país, y detrás hay una decisión política que cambió por completo la geografía del acceso a la salud pública.
Remediar fue durante más de veinte años la columna vertebral del primer nivel de atención: distribuía 128 medicamentos a centros de salud municipales, comunales y de la provincia de Buenos Aires, desde antibióticos y antiinflamatorios hasta jarabes pediátricos, vitaminas y fármacos para personas con diabetes. Hoy, según confirmaron fuentes oficiales provinciales, solo seis siguen llegando a los centros de salud, y todos están vinculados a tratamientos cardiovasculares. El resto del vademécum histórico desapareció de los estantes.
Un recorte que se profundizó durante tres años
El secretario de Salud de Córdoba, Gustavo Klein, me explicó con nombre y apellido lo que viene ocurriendo desde 2022: "Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento". Klein, de 54 años, advirtió que la caída en la provisión puede empujar a los pacientes que antes resolvían su consulta en el centro del barrio hacia los hospitales públicos provinciales, donde las farmacias internas, dijo, "están operativas" aunque no dimensionadas para absorber ese caudal de demanda. "Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema", señaló el funcionario en una charla que mantuvimos por teléfono mientras terminaba de ordenar la agenda del COFESA.
La postura oficial, según trascendió de los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud, es que el programa debe concentrarse exclusivamente en patologías cardiovasculares. Córdoba ya gestiona una reunión formal con las autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance del recorte, mientras en los territorios la traducción es bien concreta: una persona sin obra social que antes retiraba su ibuprofeno, su amoxicilina o su metformina en la salita de la esquina ahora tiene que tomarse un colectivo hasta el hospital provincial más cercano, hacer cola en una farmacia hospitalaria que también está ajustada y volver, si consigue lo que necesita. Es un viaje de horas para un blister de pastillas que antes se resolvía caminando tres cuadras.
- Remediar distribuía 128 medicamentos y ahora entrega solo seis, todos para tratamientos cardiovasculares.
- Entre los productos que dejaron de llegar hay antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos, vitaminas y medicación para diabetes.
- El recorte se profundizó durante los últimos tres años, según confirmó el secretario de Salud de Córdoba, Gustavo Klein.
- Las provincias temen un colapso hospitalario porque los centros de atención primaria derivarán consultas que antes resolvían.
- Los pacientes sin obra social son los más afectados: deberán trasladarse hasta hospitales provinciales para acceder a la medicación.
Cuando me fui del centro de salud donde empecé esta nota, la enfermera me miró y dijo algo que se me quedó dando vueltas: "Acá viene la abuela del barrio por una pastilla para la presión y se vuelve con el paquete entero. Ahora se vuelve con las manos vacías". Esa imagen, esa señora que camina hasta la salita como quien va a lo de una amiga, es la dimensión humana de un recorte que en los papeles parece técnico y en la calle se vuelve una injusticia cotidiana. Para quienes no tienen otra cobertura, Remediar no era un programa: era el derecho a enfermarse cerca de casa.
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