Pergolini le dio al estudio un baño de vinilos, soportes 3D y pura nostalgia
El conductor de No preguntes por Rusia reinventó el fondo de su programa con una estructura para exhibir discos. Hay de Spinetta, Pink Floyd, Prince en laserdisc y hasta un Nirvana japonés. La selección va a ir rotando emisión tras emisión.
Digan lo que quieran del sótano prestado, pero Mario Pergolini acaba de convertirlo en la disquería más comentada de la semana. El conductor de No preguntes por Rusia renovó el fondo de su programa con una estructura pensada para exhibir vinilos y, como si fuera poco, se mandó él mismo los soportes con una impresora 3D. Algo así como decorar la cocina con estantes hechos a mano: artesanal, desprolijo y, justamente por eso, encantador.
La selección que acompaña al conductor detrás de cámara no es un catálogo de museo ni un ranking de los mejores discos de la historia. Es, en todo caso, el mapa honesto de lo que escucha un tipo de su edad y de su recorrido. Aparecen Peluson of milk, de Luis Alberto Spinetta, y Fore!, de Huey Lewis & The News (sí, Huey Lewis, el de Hip to be square, y no me arrepiento de nada). También se ven tapas de Pink Floyd, Manu Chao y Babasónicos, además de un laserdisc de Prince y una edición japonesa de Nirvana que ya justifican el viaje al estudio.
De Catupecu a Barry Manilow, sin escala
- Los Piojos, AC/DC y La Renga para el rincón rockero.
- Catupecu Machu, The Velvet Underground y The Rolling Stones en la franja clásica.
- Foo Fighters, Ataque 77 y Viejas Locas como banda sonora de los noventa.
- Daniel Melingo, Fito Páez y Los Tipitos para el paladar más local.
- Barry Manilow, la carta inesperada que descoloca a cualquiera.
El armado se completa con los demás objetos que ya eran parte del decorado: una guitarra, un sillón, una mesa auxiliar, una lámpara de pie y un mueble con equipos y piezas de colección, más una estantería con discos compactos en otra pared. Todo sobre el clásico fondo oscuro con luces azuladas, esa estética que ya es marca registrada del ciclo.
“Los vamos a ir cambiando.”Mario Pergolini
La movida quedó a la vista cuando Nico Etevenaux, el columnista, reparó en los cambios y preguntó por el sector cercano a la figura de un Stormtrooper de Star Wars. Tras el intercambio, Pergolini confirmó que él mismo había hecho la instalación y que las tapas van a rotar. No es un detalle menor: estamos hablando de alguien que podría haber pegado unos posters cualquiera y eligió tomarse el trabajo de imprimir los soportes, mover las cajas y pensar la puesta. En tiempos de decorados de LED y fondos generados por inteligencia artificial, el gesto casi parece un acto de rebeldía.
Lo bueno es que la promesa de ir rotando convierte al fondo del programa en un programa en sí mismo. Cada emisión, el espectador se va a poner a buscar qué disco reconoce, qué tapa le falta en la propia colección o qué nombre le suena por primera vez. A mí, con la sola aparición de la edición japonesa de Nirvana, ya me ganó: ese tipo de piezas hay que defenderlas con marco, no con un soporte impreso en plástico. Pero bueno, también es cierto que uno habla desde el living y Pergolini lo hizo desde el sótano, así que el mérito es todo suyo.
Recomendación sin vueltas
Si te gusta la música, mirá No preguntes por Rusia con el volumen alto y los ojos bien abiertos. No solo por lo que se dice, sino por lo que se ve: hay un fondo entero pensado para que uno se quede leyendo tapas como cuando revisaba la batea de un disquero. Y si te toca elegir discos para decorar tu propio espacio, ya tenés una pista: mezclar a Spinetta con Manilow sin pedirle permiso a nadie es, probablemente, la decisión más honesta que se puede tomar.
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