Voz Diario  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.560,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,90 +0,42%Riesgo país 566 pb +1,98%
MIÉ, 23 SEPT 2026
Vida

Medicamentos vencidos en la calle: una postal neuquina que obliga a pensar qué hacemos en casa con los remedios viejos

Tras un operativo que retiró fármacos descartados en contenedores del centro de Neuquén, el municipio recordó el circuito gratuito de farmacias para deshacerse de ellos sin riesgo ni daño ambiental.

CW
Carolina WehbeSociedad · 23 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

La escena fue casi de película, aunque una esquina cualquiera de Neuquén: un contenedor de basura rebalsado de bolsas, y entre restos de comida, envoltorios y pañales, un puñado de cajas de medicamentos con la fecha de vencimiento ya pasada. Personal de la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección, trabajando junto con la empresa Baasa, se agachó con guantes, abrió bolsas y fue apartando cada blíster, cada frasco, cada ampolla rota para meterlos en recipientes especiales. Yo los vi cargar todo en una camioneta y me quedé pensando en cuántos hogares argentinos hacen exactamente lo mismo: tirar los remedios vencidos al tacho más cercano, como si fueran cáscaras de naranja, sin reparar en lo que implica.

El recorrido hasta la nota

Llegué hasta allí después de cruzarme con un lector que me escribió preocupado por una imagen que le llegó de madrugada: cajas de psicofármacos y de jarabes pediátricos abandonadas en un tacho de la calle San Martín, casi en la esquina con Chubut. La postal era lo bastante elocuente como para acercarme, ver qué estaba pasando y entender por qué, otra vez, volvía a aparecer este tema en la agenda.

Lo que halló la inspección municipal

Según me confirmaron fuentes del área de Residuos Especiales, los productos fueron encontrados en dos puntos del centro neuquino: en la intersección de San Martín con Chubut y en la de San Martín con Río Negro. No se trataba de unos pocos comprimidos sueltos: había cajas enteras, blisters y frascos, mezclados con basura común, sin ningún envase que los identificara como residuos sanitarios.

Por qué importa lo que hacemos en casa

La primera razón es estrictamente humana. Como me explicó Graciela, una jubilada de 62 años que vive a tres cuadras de donde se hizo el operativo, “uno imagina que en su casa controla todo, pero los chicos grandes, los nietos que vienen los domingos, hasta el perro, todo el mundo puede meter la mano en la bolsa”. Por eso mismo, dejar medicamentos en contenedores accesibles de la calle multiplica ese riesgo: alguien —un niño, un animal callejero, alguien en situación de calle— puede manipularlos o ingerirlos por accidente, con consecuencias incluso graves.

Cuál es el circuito correcto en Neuquén

  • Llevar los remedios vencidos a las farmacias adheridas al programa municipal de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos.
  • Entregarlos sin costo en los contenedores rojos especialmente destinados a esos productos.
  • No tirarlos nunca a la bolsa de residuos domiciliarios ni abandonarlos en la vía pública.
  • Dejar que el municipio y la empresa concesionaria los retiren para gestionarlos como residuos patógenos.

Una vez retirados del circuito, los medicamentos son incinerados en un horno pirolítico como instancia de disposición final. Eso cierra el círculo sanitario y, al mismo tiempo, evita que compuestos químicos terminen filtrándose en el suelo o en el agua cuando una bolsa se rompe en un vertedero o queda expuesta a la lluvia.

La advertencia que también es una invitación

Desde el municipio recalcaron, además, que arrojar residuos en la vía pública está prohibido y que cada tipo de desecho tiene un canal habilitado. Para los remedios viejos, la puerta de entrada más cercana es una farmacia adherida: basta con acercar la caja, sin especiales, y depositarla en el recipiente rojo correspondiente. No hay trámite, no hay costo, no hay vencimiento de la fecha para hacer la entrega.

Cuando me fui del operativo, el contenedor ya estaba vacío y la camioneta de Baasa doblaba por San Martín hacia el centro de disposición final. La postal inicial —esa bolsa entreabierta con blisters tirados como si fueran tickets viejos— había desaparecido. Pero la pregunta que dejó abierta esa escena sigue intacta en cada cocina del país: ¿qué hacemos en casa, un domingo cualquiera, cuando encontramos un frasco de jarabe que ya nadie toma? La respuesta, en Neuquén al menos, cabe en una sola línea: a la farmacia más cercana, en el contenedor rojo, sin pagar nada.

CW

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo