El virus que volvió a copar las guardias pediátricas: consultas casi se triplicaron en apenas cinco semanas
Un segundo pico respiratorio golpea a la provincia con el Virus Sincicial Respiratorio como gran protagonista, mientras los bebés menores de un año encabezan la lista de los cuadros más complejos. Existe una vacuna gratuita para embarazadas que puede cambiar la historia clínica del recién nacido durante sus primeros seis meses de vida.
Llegué a la guardia pediátrica del hospital público ese martes a media tarde y la escena me golpeó antes de cruzar la puerta de vidrio: mamás con bebés en brazos formaban una fila que doblaba la esquina, padres que mecían a chicos con fiebre y una enfermera que corría de un box al otro con la planilla en la mano. No era una noche cualquiera, ni mucho menos un caso aislado. Lo que estaba viendo era la postal de un segundo pico respiratorio que, según los datos que después confirmé con el Ministerio de Salud provincial, casi triplicó las consultas pediátricas de urgencia en apenas cinco semanas. La transición fue fulminante: pasamos de 561 atenciones semanales a 1.612, un salto del 187 por ciento que a cualquiera le eriza la piel.
Y aclaro algo que me parece importante para entender la magnitud del fenómeno: no se trata solo de las guardias de niños. Cuando uno mira el total de atenciones respiratorias, sumando adultos y menores, el crecimiento también fue notable, de 1.620 a 3.339 consultas semanales en el mismo período. O sea, prácticamente se duplicó la demanda global, lo que habla de un virus que está circulando con mucha fuerza en toda la comunidad y no únicamente en la población pediátrica, aunque es en los más chicos donde los cuadros se ponen realmente feos.
Un segundo pico que llegó tarde y con un nuevo protagonista
Para dimensionar lo que está pasando hay que mirar hacia atrás y entender que este es el segundo round de la temporada. El primer pico había ocurrido en la semana 21 del calendario epidemiológico, alrededor de mayo o junio, y tuvo a la influenza como la gran responsable de las casi 4.431 consultas totales que se registraron en las guardias en aquel momento. Ahora, varios meses después, vuelve a crecer la curva pero con otro actor principal: el Virus Sincicial Respiratorio, conocido por su sigla VSR, que es el que está empujando esta nueva ola que se hizo esperar más de lo habitual. Es decir, no estamos frente a un pico fuera de temporada ni a algo excepcional fuera de patrón, sino a un comportamiento en dos olas que, dicho sea de paso, ya se había observado también durante 2024, así que parece ser la nueva normalidad de los inviernos que nos tocan vivir.
Ahora bien, ¿qué es el VSR y por qué genera tanta preocupación? Es un virus muy común, que se transmite por las gotitas que despedimos al toser o esternudar, y también cuando alguien toca una superficie u objeto contaminado y después se lleva la mano a la nariz o a la boca. En los adultos y en los chicos más grandes suele provocar síntomas parecidos a los de un resfrío común: congestión nasal, tos y un malestar general que uno tiende a sobrellevar en casa con un poco de paciencia y un buen mate. El verdadero problema aparece cuando el virus se instala en bebés y niños pequeños, porque ahí puede avanzar hacia cuadros mucho más serios.
Bronquiolitis, neumonía y un riesgo que no es menor
- La complicación más temida es la bronquiolitis, una inflamación de las vías respiratorias más pequeñas que les dificulta muchísimo la respiración a los bebés y que suele requerir internación.
- El virus también puede derivar en neumonía, especialmente en los menores de un año y, sobre todo, en los recién nacidos, que son quienes presentan mayor riesgo de desarrollar formas graves.
- A más largo plazo, las infecciones por VSR se asocian con una mayor probabilidad de episodios recurrentes de sibilancias y de asma en la infancia, algo que los pediatras siguen de cerca cuando revisan la historia clínica de un chico que pasó la bronquiolitis.
Charlando con una pediatra del hospital, ella me decía con una mezcla de cansancio y resignación que ya conocía de memoria la secuencia: un nene con mocos, dificultad para alimentarse, pecho que se hunde entre las costillas al respirar, labios que empiezan a tomar un tono azulado. Esas son las señales de alarma que cualquier familia con un bebé tiene que tener bien presentes, y la recomendación clásica es no esperar a que el cuadro se instale: si el chico respira más rápido de lo normal, se le hunde el tórax o rechaza el pecho o la mamadera, hay que ir a la guardia sin pensarlo dos veces.
La vacuna que puede cambiar la historia de los recién nacidos
Frente a este escenario, el Ministerio de Salud provincial decidió salir a recordar algo que no me canso de repetir cada vez que tengo la oportunidad: existe una vacuna gratuita contra el VSR que está disponible para todas las personas gestantes de entre 32 y 36 semanas y media de embarazo. Lo que hace esta dosis, y aquí viene lo más lindo del asunto, es transferir anticuerpos al bebé antes de que nazca, de manera que cuando el recién nacido llegue al mundo ya cuente con una protección extra durante sus primeros seis meses de vida, que es justamente cuando más vulnerable es al virus. La evidencia clínica muestra que esta estrategia reduce de manera significativa el riesgo de bronquiolitis y de neumonía grave, que son las complicaciones que más preocupan a los equipos de salud. Es, en definitiva, una de esas intervenciones que cuando uno las conoce en detalle piensa cómo no se había implementado antes, porque los números son categóricos.
Cuando salí del hospital, ya entrada la noche, la fila de afuera se había vuelto más corta pero el ruido de las mamaderas y los llantos bajitos todavía se escuchaba desde la vereda. Me fui pensando en algo que me dijo una mamá que esperaba su turno con su beba de tres meses en brazos: que ojalá alguien le hubiera contado lo de la vacuna durante el embarazo, porque ella se enteró recién cuando la nena terminó internada por bronquiolitis. Esa frase se me quedó pegada, y por eso me parece que la mejor manera de cerrar esta nota es pidiéndoles a todas las personas gestantes, o a quienes tengan una mujer embarazada cerca, que consulten con su obstetra o en el centro de salud más cercano por esta vacuna. Es gratuita, está disponible y, como muestran los números de estas últimas cinco semanas, puede hacer una diferencia enorme en cómo arranca la vida de un recién nacido en un invierno donde el VSR volvió a pegar fuerte.
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