Lorca solo escribio cuatro paginas y Calvo con Ambrossi se mandaron el resto: asi quedo «La bola negra»
Los directores españoles completaron lo que el poeta nunca termino: una comedia con un joven rechazado por homosexual en un casino de Granada. La pelicula se estreno con ficcion propia a partir de un manuscrito guardado a 21 grados.
A veces el cine hace lo que la historia no se animo: terminar la frase. Javier Calvo y Javier Ambrossi agarraron las cuatro paginas que Federico Garcia Lorca alcanzo a escribir de «La bola negra» y dijeron, basicamente, «y si el guion seguia por aca?». Spoiler: la jugada les salio bien, o por lo menos les dio para una pelicula.
De que iba la obra que Lorca dejo colgada
El protagonista era Carlos, un pibe de Granada con una ambition muy concreta: que lo dejaran entrar a un casino. La entrada se definia a votacion, con bolas, y si predominaban las negras, quedaba afuera. Lorca le conto el argumento a Cipriano Rivas Cherif, dramaturgo y amigo, y se nota que tenia la cosa bastante armada en la cabeza. Motivo del rechazo: la homosexualidad del muchacho, aunque en el manuscrito que sobrevivio eso no aparezca escrito de manera explicita.
Lo que se conserva de la pieza original es una conversacion entre Carlos y su hermana. Poco, muy poco: cuatro paginas. Sumale un elenco proyectado de hasta 36 personajes entre familiares y amigos del protagonista, y te queda el clasico borrador lorquiano que parece mas una promesa que una obra. La interrupcion llego en 1936, con el asesinato del poeta a los 38 años, y el manuscrito termino guardado en un recinto blindado a 21 grados, como si fuera un tesoro de guerra.
“Todo es un «que hubiese sido si».”Javier Calvo y Javier Ambrossi
Como se animaron a completar a Lorca
Acá viene lo jugoso: Calvo y Ambrossi no se quedaron en el homenaje lacrimogeno ni en el recital de citas. Tomaron las cuatro paginas, los personajes que Lorca tenia pensados, las cartas del poeta y los recuerdos de amigos que escucharon sus planes para las escenas siguientes, y escribieron una continuacion posible. O sea, hicieron de Lorca sin disfrazarse de Lorca, que es la unica manera sensata de meterse con un manuscrito asi (porque sino terminas haciendo cosplay dramaturgico y eso no lo quiere nadie).
El resultado es una pelicula de ficcion, no un documental ni una pieza de archivo. Los directores lo aclararon: no presentan su continuacion como un final escrito por Lorca, sino como una de las versiones posibles de la historia. Algo asi como cuando alguien te dice «este tema lo iba a cerrar de tal manera» y vos, con dos cafes encima, te sentis habilitado a imaginar como seguia la cancion.
Mi recomendacion, si te copa el Lorca mas alla del «Romancero gitano» y la poesia que te obligaban a leer en el colegio: dale play. La pelicula respeta el ADN del dramaturgo, completa lo que el no pudo y lo hace sin solemnidad de museo. Para quienes alguna vez nos quedamos enganchados con un libro a medio escribir, este tipo de proyectos son casi una caricia.
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