La Unión se desquitó en Vicente López y se llevó un partido que se le había complicado
El formoseño sacó pecho a domicilio, se fue al descanso con una diferencia de 19 puntos y resistió la arremetida final de Platense, que terminó 90 a 86 abajo y suma su segunda caída al hilo en la Liga Nacional.
A falta de cuatro minutos, con el tanteador 84-80 y la tribuna apretando, pareció que el Tambero podía darle vuelta la historia. Pero no. El 90 a 86 final, con el Marciano Acosta peleando cada rebote y la visita cerrando los cambios desde la línea, le puso justicia al desarrollo y, sobre todo, al primer tiempo de La Unión, que fue una clase de cómo administrar un partido que se le había puesto bravo en el debut.
El arranque que le cambió la cara
Lo de La Unión en el primer cuarto fue de manual: 28-19 y partido por delante desde el vamos. Los formoseños aprovecharon cada error de un Platense impreciso, corrieron la cancha y castigaron desde el perímetro. Para el entretiempo, el 57-38 con 19 de luz le daba un colchón que, en la Liga, suele pesar como una losa. Y vaya si pesó.
El Calamar, con el orgullo a cuestas, salió al segundo tiempo con otra cara. Los triples empezaron a caer, el goleo interno hizo ruido y el último cuarto lo ganó 26-13, achicando de 17 a 4. Pero ya era tarde: la diferencia que los dirigidos por la visita habían amasado en los primeros 30 minutos fue demasiado, incluso para una reacción de esa magnitud.
Para La Unión es la primera alegría del torneo después de la caída en el debut. Para Platense, dos tropiezos al hilo y un dato que llama la atención: en la derrota ante Quimsa ya había mostrado grietas, y anoche, aun con la épica del cierre, no le alcanzó. Tendrá que ajustar defensa de transiciones y meter la pelota en la pintura con criterio, porque por momentos abusó del tiro largo y la muñeca no acompañó.
El fixture de la próxima fecha, mirá, pinta así: La Unión recibe a Regatas en Formosa, con la chance de hilvanar su segunda victoria consecutiva y empezar a meterse de lleno en la conversación. Platense, en tanto, visita a un rival que viene dulce y necesita cortar la racha antes de que la cosa se le complique de verdad. Porque dos caídas seguidas, en esta Liga, son una señal de alerta. Y el Tambero, me parece, todavía tiene con qué revertirla.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.