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VIE, 02 OCT 2026
Economía

La canasta de los adultos mayores cerró octubre en 2.090.646 pesos y triplicó con holgura el haber mínimo con bono

Un relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología detectó que medicamentos, atención de la salud, alimentos y vivienda concentran cerca de dos tercios del presupuesto mensual que necesita una persona mayor para cubrir sus gastos habituales. La jubilación mínima, aun con el refuerzo extraordinario, apenas alcanza para costear uno de esos rubros.

LC
Laura CastagninoEconomía · · lectura 3 min
La canasta de los adultos mayores cerró octubre en 2.090.646 pesos y triplicó con holgura el haber mínimo con bono

El costo de vida de los jubilados y pensionados argentinos volvió a marcar un piso muy por encima de los ingresos que percibe la mayoría de los beneficiarios del sistema previsional. De acuerdo con la medición difundido por la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, la canasta de bienes y servicios orientada a personas mayores alcanzó en octubre un valor estimado de 2.090.646 pesos mensuales para un adulto que vive solo en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario o Mendoza. En simultáneo, la jubilación mínima con el bono extraordinario quedó fijada en 505.748 pesos, un monto que representa menos de la cuarta parte del presupuesto calculado por el relevamiento.

Vamos a los números

El informe estructura el gasto de los hogares unipersonales de adultos mayores en distintos capítulos, entre los cuales sobresalen cuatro por su incidencia sobre el total. Los medicamentos y la atención de la salud concentran 518.708 pesos, una cifra que por sí sola ya supera los 505.748 pesos que percibirá un jubilado con el haber mínimo y el refuerzo en octubre. El capítulo de alimentos suma 457.742 pesos, mientras que la vivienda, que contempla tanto a propietarios como a inquilinos y residentes en pensiones, se ubica en 364.969 pesos. Entre los tres primeros rubros se reúnen 1.341.419 pesos, alrededor de dos tercios de la canasta completa.

El resto del presupuesto se distribuye en transporte, servicios públicos, indumentaria, esparcimiento y otros consumos habituales que el relevamiento incorpora siguiendo la estructura de la canasta familiar del INDEC, con un ajuste específico para los patrones de consumo de la población adulta mayor. La metodología recoge, en el caso de la salud, los descuentos disponibles en farmacias de acuerdo con la obra social, y en vivienda, las distintas situaciones de tenencia que atraviesa la población relevada.

  • Medicamentos y salud: 518.708 pesos mensuales, el rubro de mayor peso relativo.
  • Alimentos: 457.742 pesos mensuales.
  • Vivienda (propiedad, alquiler o pensión): 364.969 pesos mensuales.
  • Transporte, servicios públicos, indumentaria, esparrimiento y otros consumos: el saldo hasta completar los 2.090.646 pesos de la canasta total.

La comparación con los haberes muestra un desfasaje que el propio informe pone de relieve. La jubilación mínima con bono, recordemos, cubre 505.748 pesos; la Prestación Universal para el Adulto Mayor alcanza 418.598 pesos, y la Pensión No Contributiva por Invalidez y Vejez se ubica en 375.023 pesos. Los tres montos quedan por debajo de los 518.708 pesos que demanda únicamente el capítulo de medicamentos y atención médica, sin considerar alimentos, vivienda ni el resto de los servicios que integran la canasta.

La comparación con los registros previos

La medición de octubre dejó además una lectura clara de la dinámica de los precios que afectan a este segmento poblacional. En relación con la canasta de marzo, la suba fue del 14,58 por ciento. Frente a la canasta de octubre de 2025, que se había ubicado en 1.514.074 pesos, el incremento acumulado en doce meses alcanza el 38 por ciento. Se trata de un ritmo de aumento que la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología vienen siguiendo con atención a partir de sus relevamientos periódicos, y que resulta determinante para evaluar la capacidad de compra de los haberes previsionales.

En definitiva, los datos difundidos dejan en evidencia que la cobertura que ofrece la jubilación mínima, incluso con el refuerzo extraordinario, se mantiene muy lejos de los rubros más sensibles del presupuesto. El próximo dato a observar será la actualización de los haberes previsionales, la continuidad o modificación del bono y, sobre todo, la variación que registre en los próximos meses el capítulo de medicamentos y atención de la salud, que en la medición de octubre se consolidó como el componente de mayor peso dentro de la canasta y como la referencia ineludible a la hora de dimensionar el desfasaje entre ingresos y gastos de los adultos mayores.

LC

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