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JUE, 01 OCT 2026
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El nene de Jerry Maguire se animó a lo que nadie esperaba: interpretar a un depravado en una película con Robert Pattinson

Jonathan Lipnicki, el chico que nos hizo reír y llorar con Tom Cruise, debuta como villano incómodo en Primetime, el thriller de Lance Oppenheim que Venecia ovacionó durante siete minutos. Acá te cuento por qué el rol lo obsesionó y cómo enfrentó una escena que lo dejó sin aire.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos · · lectura 4 min
El nene de Jerry Maguire se animó a lo que nadie esperaba: interpretar a un depravado en una película con Robert Pattinson

Aclaración de rigor: si tu referencia mental de Jonathan Lipnicki sigue siendo el nene de anteojos redondos que le robaba escenas a Tom Cruise en Jerry Maguire, aguate fuerte. El pibe creció, se sacó los lentes, se puso un cuerpo que ya no es de chico y, según él mismo cuenta, llevaba años rezando para que alguien le tire un papel que le rompa el alma. Misión cumplida: en Primetime, el thriller psicológico que Oppenheim llevó al Festival de Venecia, Lipnicki se anima a interpretar a un adulto que cae en un operativo televisivo para atrapar depredadores de menores. Sí, el mismo que nos hacía aplaudir cuando atrapaba la pelota en Stuart Little.

La película se apoya en el morbo genuino que producen los programas de Chris Hansen, aquel periodista gringo que se sentaba frente a cámara y dejaba en evidencia a hombres que, creyendo chatear con adolescentes, terminaban esposados. Robert Pattinson se calza la piel de Hansen y Lipnicki, con 35 años, encarna a uno de esos sujetos en el momento exacto en que la encerrona se le cae encima. La idea, claro, no es glorificar nada: es exponer los límites turbios entre el rating, el periodismo y la policía cuando todo se filma en vivo.

Del documental al set de ficción

Primetime también significa algo de hito: es el primer largo de ficción de Lance Oppenheim, un director que venía de meterse cabeza abajo en realities y series documentales (Sinks, Some Kind of Heaven, el universo de Renée Zellweger en The Shut-Ins). Pasarse al thriller con actores de carne y hueso era un salto lógico y, por lo que se vio en el Lido, le salió bien: la proyección se llevó una ovación de siete minutos, que en Venecia equivale a un espaldarazo de esos que después viajan en los reportes de los críticos.

Por qué Lipnicki necesitaba este papel

“Había rezado por un material oscuro. Era exactamente el tipo de propuesta que venía esperando.”Jonathan Lipnicki

Eso le dijo a la prensa acreditada y, viniendo de un actor que se crio en la factoría Disney y en los rodajes familiares, el sinceramiento pega fuerte. Lipnicki reconoce que su carrera adulta se topó con un techo: sólo dos películas suyas como protagonista llegaron a los cines, y Primetime es la segunda. Entremedio hubo televisión, teatro y el eterno rumor de "qué fue de la vida del nene de Stuart Little". Este papel, claramente, es su manera de mandar al archivo esa pregunta.

La escena de desnudo que lo dejó expuesto (literalmente)

Hay un desnudo frontal de Lipnicki en la película. No es spoiler: lo cuenta él mismo y lo reproducen los cronistas que la vieron en Venecia. El actor aclara que no es la primera vez que se desnuda para un trabajo (ya lo había hecho en la obra teatral Lost Girls), pero el contexto de Primetime vuelve la situación bastante más intimidante. "Cuando te toca mostrar el cuerpo para un personaje así, la piel se te eriza de otra manera", resumió en una de las entrevistas posteriores al estreno. Es un detalle menor comparado con la trama, pero ayuda a dimensionar hasta dónde se jugó la cosa.

(Acá va una acotación al margen: en la nota original se corta con un "¿Qué les interesa encontrar en una pe…" que parece el borrador de una encuesta para lectores. Lo dejo como curiosidad periodística y sigo, porque a mí lo que me interesa es la película).

Mi recomendación, sin vueltas

Si te copan los thrillers incómodos que indagan en las zonas grises del periodismo y la TV sensacionalista, Primetime tiene que estar en tu radar cuando aterrice en la Argentina. La dupla Pattinson-Lipnicki suena a choque de mundos, pero funciona: el primero sostiene el lado institucional de la historia y el segundo te revuelve el estómago cuando menos lo esperás. Eso sí, no es una peli para mirar distraído con el celular en la mano: pide atención, estómago firme y, de paso, una relectura de los programas de Hansen antes de seguir opinando sobre rating, justicia y exposición pública. Datos en mano, es de lo más interesante que pasó por Venecia y, por ahora, se proyecta como uno de los debuts del año. Chau, los leo.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos

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