El Coyote se cansó de perder contra la empresa y va a juicio: la película que Warner escondió en un cajón
Después de años de persecuciones, caídas y pedidos de presupuesto a Acme, el personaje de los Looney Tunes lleva a la fábrica a un tribunal en una historia con Will Forte. Hablamos del filme que combina animación con actores reales y que, encima, tiene más de 90 minutos.
Hay una justicia poética en que el Coyote, después de décadas de caer al vacío, quemarse con dinamita y recibir envíos defectuosos, finalmente haya decidido no ir a comprar otra catapulta sino a buscar un abogado. La nueva película lo muestra litigando contra Acme, la empresa que le vendió toda esa pirotecnia inútil, y de paso nos regala un cruce entre dibujo animado y carne y hueso que ya probó dar resultado (mirá a Michael Jordan en Space Jam, si te queda alguna duda).
El plano: un largo animado con olor a tribunal
La cinta pasa los 90 minutos y se anima a estirar una fórmula que durante años vivimos en cortos de tres minutos: plan, obstáculo, caída a un precipicio. Acá, el mecanismo se repite, pero con duración de película y con un Will Forte como partenaire humano del Coyote, en una dupla que funciona porque ambos manejan el mismo diccionario: insistir aunque no haya motivo. (Si te suena a la hipoteca, no estás loco: también es eso.)
El Coyote aporta el humor físico de siempre, los golpes y las leyes de la física violadas sin culpa. Forte se ocupa del lado más terrenal: el de un tipo común que se cruza con un dibujo animado y termina aprendiendo algo sobre la perseverancia ajena. O sea, lo contrario de lo que nos pasa a nosotros en la cola del banco.
La receta conocida, con esteroides de Hollywood
Mezclar animación con actores reales no es invento de ayer: ya lo vimos en Space Jam y en Looney Tunes: De nuevo en acción. La diferencia es que ahí los humanos eran la estrella y los dibujos armaban el caos. En este filme el eje se corre y el Coyote deja de ser el secundario de su propio chiste para encabezar una historia donde la justicia, el ridículo y la insistencia conviven en pantalla grande.
- Porque el Coyote es, básicamente, el primer influencer de la historia: un tipo que fracasa en vivo y sigue.Public.
- Porque mezcla dos cosas que nunca fallan: el humor físico de los Looney Tunes y el drama judicial made in Hollywood.Public.
- Porque dura más de 90 minutos y por una vez nadie te está pidiendo que aguantes un chiste hasta el cierre.Public.
- Porque Will Forte le pone cara de estar tan agotado como cualquiera de nosotros un lunes a las.Public.Public.
- Si te gustó Space Jam o te banco un juicio absurdo, esta es tu película.Public.
Mi recomendación, sin vueltas: dale play. Si sos de los que se reían con el Coyote en la tele del domingo y, encima, te gusta un buen juicio en cámara, vas a pasar un rato largo y agradable. Y si te queda la duda de cuál Looney Tunes merecería su propia película, arranquemos por el Correcaminos: ya le toca a él pasarla mal. (Pero esa, es otra historia.)
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