Dragon Ball Super vuelve, pero con cut and paste: lo nuevo (y lo no tan nuevo) de la remasterización con Beerus
Toei Animation relanza la serie con el arco del Dios de la Destrucción rehecho. Mejor animación, menos relleno y la misma historia de siempre: útil para fans, tibio para los que esperaban otra cosa.
Diez años después, Akira Toriyama y compañía todavía nos quieren cobrar peaje por ver a Goku pelear en serio. Esta vez el pretexto es Dragon Ball Super: Beerus, una remasterización del primer arco de la serie que vuelve a poner al Dios de la Destrucción como protagonista. La pregunta del millón, claro, es si alguien que ya vio La batalla de los dioses necesita volver a sentarse en el sillón. Spoiler: la respuesta es sí, pero con asteriscos.
Qué cambió y qué quedó igual
La movida de Toei Animation no fue tirar la serie a la basura y empezar de cero. Tomaron el material que ya tenían —la base de La batalla de los dioses, que en su momento fue película y después se estiró hasta cubrir los primeros compases de Super— y le metieron mano. Secuencias enteras rehechas, escenarios dibujados desde cero y efectos visuales actualizados. El plan: llegar al pique entre Goku y Beerus sin las vueltas de siempre.
El recorte más comentado es el viaje familiar de Vegeta, que en la versión original era uno de esos tramos que hacían zapping los más ansiosos. Acá lo volaron. El resultado es un ritmo mucho más parecido al manga de Toriyama y Toyotaro: directo al hueso, sin los rellenos que tantos criticasen en 2015.
En criollo: hicieron con Dragon Ball Super lo que ya habían hecho con Dragon Ball Z Kai hace más de una década. El mismo bisturí, otra vez sobre la misma carne. (Acá uno se pregunta por qué no lo hicieron bien la primera vez, pero bueno, parece que la perfección en animé es un trabajo a destajo.)
Lo que funciona (y lo que cruje) en pantalla
- La animación nueva luce impecable y se nota el salto respecto de 2015.
- Algunos planos se conservaron tal cual y, por contraste, cantan feo: son el fantasma del original.
- El ritmo gana enteros al sacar subtramas que solo entretenían a los fans más pacientes.
- La historia sigue siendo la misma: Goku en su salsa pos-Buu, aburrido, y un dios aburrido de estar aburrido que aparece para sacudirle la modorra.
Lo que esta edición corrige es justo lo que más molestó del estreno original: la animación irregular y el ritmo de tortuga. Faltaría ver si aguantan ese nivel en los próximos arcos, porque si lo mantienen, esta puede quedar como la forma definitiva de ver este tramo de la saga. (Y si no la mantienen, al menos nos queda el consuelo de haber pagado streaming cuatro meses por volver a ver lo mismo con.)
La serie está en cuatro plataformas de streaming, así que no hay Excusas Bank: si tenés cuenta en alguna, ya podés darle play. La recomendación sin vueltas: si sos de los que vieron La batalla de los dioses tres veces y aún así te sigue pareciendo poco, esta versión te va a saciar. Si esperabas una historia nueva de cero, mejor agarrá la paciencia y esperá lo que sigue de la franquicia.
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