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MAR, 29 SEPT 2026
Entretenimiento

Doce series para zapping: del apocalipsis exprés a la campiña inglesa con humor

Un recorrido por ficciones breves y largas que cruzan géneros: investigaciones, conspiraciones, comedias costumbristas y dramas familiares. Hay opciones para todos los bolsillos de tiempo y de paciencia.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Doce series para zapping: del apocalipsis exprés a la campiña inglesa con humor

Prometamos no decir la frase que siempre decimos cuando alguien nos pregunta qué ver: "depende". Esta vez no. Hay doce títulos, están ordenados más o menos por ganas de entregarse a una saga o de resolver todo en una tarde, y los recorremos sin solemnidad. Empecemos por los cortos, que a los 50 ya no nos sobra el tiempo.

El colapso es una de esas rarezas que aparecen cada tanto: ocho episodios de unos veinte minutos, todos rodados en plano secuencia, cada uno con personajes distintos que intentan sobrevivir al fin de la sociedad. Es como mirar el apocalipsis por la ventana de un micro de larga distancia: no te toca a vos, pero tampoco podés dejar de mirar. Ideal para una noche en la que el cuerpo pide cama temprano y el cerebro pide algo fuerte.

Para los que quieren suspenso sin pagar años de suscripción emocional

  • La ruta del dinero: producción danesa que arranca con un muerto en un parque eólico y termina tirando de un hilo corporativo que incomoda. Tiene la calma nórdica y la precisión de un bisturí.
  • Glue, de Jack Thorne: pueblo rural inglés, un cadáver debajo de un tractor y un grupo de adolescentes con más secretos que fotocopias en la última semana de clase. Más visceral, más barrial (con acento británico, claro).
  • Utopia, de Dennis Kelly: fans de un foro, un manuscrito que anticipa desastres y una organización que los quiere callar. Es conspirativa hasta decir basta, pero está contada con una elegancia que contagia.

Tres caminos distintos para el mismo género. La ruta del dinero es la más prolija; Glue, la más adolescente y por eso más desordenada; Utopia, la que más te hace googlear después de cada capítulo. Las tres se pueden ver en una sentada larga y dejarte con la sensación de que resolviste algo, aunque sea el misterio de por qué empezaste.

Dramas para los que ya tienen el pañuelo a mano

The Virtues tiene a Stephen Graham como Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda a enfrentar un trauma viejo y a reencontrarse con su hermana. Es de esas series que pesan, en el mejor sentido: no grita, acumula. Y Big Boys se mueve en la vereda de enfrente: Jack llega a la universidad después de un año encerrado en su casa por la muerte de su padre, conoce a Danny, su compañero de habitación, y la vida empieza a empujarlo otra vez. Tres temporadas que funcionan casi como manual de cómo se sale de un duelo sin grandilocuencia.

Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston, trabaja el mismo terreno pero desde la adultez: una muerte, una boda y un romance que cambian las rutinas de a poco. Tiene la cadencia de las conversaciones que uno tiene con amigos de toda la vida, de esas en las que no pasa nada y pasa todo.

Costumbrismo, fauna y familias que eligen mudarse

Para los que buscan refugio, están Los Durrell (cuatro temporadas de una familia inglesa que se planta en Corfú, basada en los libros autobiográficos de Gerald Durrell) y Todas las criaturas grandes y pequeñas, con seis temporadas siguiendo al joven veterinario James Herriot por los campos de Yorkshire. Son series que se ven como se toma un té: despacio, sin culpa, con la certeza de que el mundo va a seguir girando mientras uno mira. (Los Durrell, dicho sea de paso, es el equivalente televisivo de esa tía que siempre te dice "vení a casa que te cocino algo": una vez que entrás, no te querés ir.)

Y para el tramo final: Russell T. Davies y compañía

Dos creaciones de Davies arman la previa. Queer As Folk retrata a tres hombres gays en Manchester y tiene más de veinte años pero sigue vigente, como esas canciones que no envejecen. Nolly le entrega a Helena Bonham Carter el papel de Noele Gordon, una estrella de la televisión británica, y la composición es de esas que justifican una suscripción. Cierra Such Brave Girls, con las hermanas Josie y Billy y su madre soltera: comedia ácida, británica hasta la médula, con un humor que es como vinagre en ensalada: pica, pero refresca.

Mi recomendación, si me dejan opinar (que es la idea): arrancar por El colapso por la adrenalina corta, seguir con Utopia por la intriga larga, y bajarle las revoluciones con un par de capítulos de Los Durrell antes de dormir. Después, el resto se elije solo, según las ganas que tengan de sufrir o de reírse. Que para eso son las series: para que uno pueda elegir de qué humor está.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos

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