Darío Giordano plantó bandera con un comunicado: negó todo y, de paso, se disculpó por las formas
El productor respondió a los relatos de violencia que hizo su hijo Valentín Yankelevich. Rechazó los hechos, reconoció que el duelo lo sobrepasó y pidió hablar "sin cámaras de por medio". Mientras tanto, los pibes están con el abuelo Yankelevich desde 2015.
Vaya familiar. Cuando todavía ni se enfriaron las declaraciones del pibe Valentín Yankelevich, que contó cosas bastante pesadas sobre su infancia y adolescencia, el padre productor salió a marcar la cancha con un comunicado. La movida es tan vieja como efectiva: cuando el tema se vuelve incómodo, mejor poner las cosas por escrito (al menos nadie te graba la cara ni te corta el audio).
Qué dijo Giordano, palabra más, palabra menos
El hombre arrancó con la negativa categórica y después, casi como quien no quiere la cosa, deslizó una especie de mea culpa emocional. Una puerta cerrada con una ventanita entreabierta, digamos. La estrategia es clara: rechazar el fondo pero admitir el tono. Con eso, por lo menos, queda como alguien que reconoce sus limitaciones y no como un necio absoluto.
“Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia.”Darío Giordano
Y acá viene el párrafo que, en mi lectura, es el nudo de todo el texto. Porque Giordano dice textualmente que quizá, en pleno duelo, no estuvo a la altura de lo que sus hijos necesitaban. Es el clásico "no hice nada malo, pero capaz no hice todo lo que debía", esa frase que en una mesa familiar suena a disculpa y en un juzgado puede sonar a casi todo lo contrario.
- Rechazo total de los hechos de violencia física y emocional denunciados por Valentín.
- Reconocimiento de que el duelo por la muerte de Romina Yan lo desbordó.
- Disculpa explícita por no haber estado a la altura emocional de sus hijos en ese momento.
- Crítica velada a los contactos y el poder en disputas familiares, sin apuntar a nadie.
- Pedido de resolver el conflicto en privado, "sin cámaras de por medio".
(Si me dejan opinar: pedir privacidad en un comunicado que se difunde públicamente tiene lo suyo. Es como pedir silencio en un megáfono. Pero bueno, cada uno maneja su duelo con las herramientas que tiene a mano, y en este caso las herramientas son un estudio de productor y un equipo de prensa.)
Lo concreto es que el comunicado no se mete en nombres ni apunta con el dedo a nadie, aunque todos sabemos de qué chico hablamos. La línea final es la más emotiva y, curiosamente, la más firme: pide tiempo, pide silencio, pide una charla cara a cara sin intermediarios. Después de más de una década de la muerte de Romina Yan, parece que el tiempo todavía no alcanza para sentarse a hablar tranquilo. Pero bueno, más vale tarde que nunca, y si hay algo que esta historia dejó en claro es que en casa Yankelevich-Giordano todavía hay varias conversaciones pendientes.
Mi recomendación, sin vueltas: si te interesa el tema, leé con paciencia las dos versiones. Acá nadie tiene la verdad absoluta, y cualquier nota que te diga lo contrario te está vendiendo algo. Y si conocés a alguien que esté atravesando algo parecido, no subestimes el valor de acercarse a preguntar cómo está, sin cámaras, sin público y sin comunicados.
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