Cinco movimientos que cualquier persona mayor de 50 puede empezar hoy para no perder independencia
La recomendación parte de organismos de salud de Estados Unidos y de dos fisioterapeutas especialistas, que difundieron una rutina breve y concreta para entrenar el equilibrio y la movilidad cotidiana. Cada persona debe ajustar la intensidad a su propia condición antes de sumar repeticiones.
Levantarse de una silla sin pensar demasiado, caminar por una vereda despareja sin asustarse, girar la cabeza para cruzar una calle mirando hacia atrás: son gestos tan automáticos que recién aparecen en la lista de preocupaciones el día en que dejan de salir con naturalidad. A partir de los 50, dedicarle unos minutos por día a entrenar el equilibrio y la movilidad puede ser la diferencia entre seguir manejando la rutina de manera autónoma o empezar a pedir ayuda para cosas que antes no necesitaban asistencia.
Una rutina breve, concreta y basada en evidencia
Las fisioterapeutas Teresa Liu-Ambrose, de la Universidad de British Columbia, y Julie Na difundieron a través de distintos medios especializados una secuencia integrada por cinco movimientos pensados para personas mayores de 50, con foco en las capacidades que se usan todos los días sin que la mayoría les preste atención: sentarse y levantarse de una silla, hacer una apertura del pecho contra la pared, elevaciones de talones, la marcha en tándem (un pie directamente delante del otro) y la elevación lateral de una pierna estando de pie. La propuesta no requiere ir a un gimnasio ni comprar elementos: alcanza con una silla firme, una pared y un piso donde uno pueda apoyarse si pierde estabilidad.
- Sentarse y levantarse de una silla, para trabajar fuerza de piernas y coordinación.
- Apertura dinámica del pecho contra la pared, que moviliza hombros y tren superior.
- Elevaciones de talones con apoyo, que activan tobillos y mejoran la estabilidad al caminar.
- Marcha o postura en tándem, que reduce la base de apoyo y desafía el equilibrio.
- Elevación lateral de una pierna de pie, para entrenar cadera y balance.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos repite la misma idea desde hace años en sus guías de actividad física para adultos mayores: la rutina tiene que combinar ejercicio aeróbico, fortalecimiento muscular y trabajo específico de equilibrio, con una progresión que se ajuste a la condición de cada persona. No se trata de replicar la misma intensidad ni el mismo volumen que hace un vecino o lo que aparece en un video. Tampoco de empezar con muchas repeticiones: la recomendación más repetida por los organismos consultados es arrancar con pocas y subir de manera gradual, siempre con control.
“Cada persona debe adaptar la intensidad a su condición física antes de sumar repeticiones.”American Geriatrics Society
La American Geriatrics Society incluye específicamente al sentarse y levantarse entre sus prácticas recomendadas para mayores de 55, por el impacto que tiene sobre la fuerza, la coordinación y la movilidad articular. Sobre los ejercicios de tobillos —elevar los talones y después la parte delantera del pie, siempre con una silla o mesada firme como apoyo— la misma entidad insiste en hacerlos despacio, en especial cuando existe la sensación de inseguridad al mantener el equilibrio. Y para la caminata en tándem, que reduce la base de apoyo al colocar un pie directamente delante del otro, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento pide practicarla en un lugar seguro y con un punto de apoyo a mano, además de consultar con un médico o un fisioterapeuta ante cualquier duda sobre la ejecución.
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