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DOM, 27 SEPT 2026
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Breaking Bad sigue reinando: la prueba es que 500 opinadores la eligieron como la mejor serie del siglo

Vince Gilligan metió a un profe de química en el negocio de la metanfetamina y, sin querer, construyó la serie más votada del siglo XXI. Un repaso a fondo de por qué Walter White no se va de la conversación, con su precuela y su peli incluidos.

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Gwen PritchardCultura y espectáculos · 27 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Hay algo casi obsceno en la idea de que un hombre, al saber que se va a morir, decida meterse a cocinar droga. Y sin embargo, de ahí salió la serie más votada del siglo XXI. Porque Vince Gilligan no inventó solamente una historia: armó un experimento moral con profesor de química incluido, manual de laboratorio y el sueño americano hecho pedazos.

Breaking Bad se emitió entre 2008 y 2013, dejó 62 capítulos en el camino y puso a Bryan Cranston en la piel de Walter White, un docente de secundaria al que le diagnostican cáncer de pulmón. La plata no le alcanza, la familia lo mira con esa mezcla de lástima y hartazgo, y él, en lugar de achicarse, decide fabricar y vender metanfetamina. El disparador es económico, sí, pero lo que viene después ya no tiene nada que ver con la plata.

De la comedia negra al descenso sin red

Los primeros capítulos se bancan sobre la comedia negra. Walter White es un don nadie simpático que se tropieza con el narcotráfico como quien se tropieza con una escalera mecánica. Pero la cosa se va endureciendo. A medida que la serie avanza, el tono se vuelve más áspero, más seco, y la transformación del protagonista se vuelve irreversible. La distancia entre el tipo que quería dejarle unos ahorros a los suyos y el que termina siendo otra cosa es, justamente, el motor de toda la serie.

Acompañan Aaron Paul como Jesse Pinkman, un ex alumno con más corazón que neuronas, y Anna Gunn como Skyler, la esposa que pasa de la preocupación al espanto. Los personajes orbitan alrededor de Walter y, al mismo tiempo, lo empujan hacia lugares donde él no había pensado meterse.

Por qué ganó, en una elección con quinientas voces

La serie quedó primera en una selección de las 100 mejores ficciones del siglo XXI. La lista se armó con las opiniones de 500 figuras del ambiente televisivo. Entre los consultados estuvieron actores como Elisabeth Moss, el propio Bryan Cranston y Jason Bateman, y creadores como Damon Lindelof y Noah Hawley. Cuando quinientas personas que viven de esto te dicen que lo mejor es una serie sobre un profe que cocina meta, hay que tomárselo en serio, aunque duela.

  • Precuela Better Call Saul (Bob Odenkirk como el abogado Jimmy McGill/Saul Goodman): ocupa el puesto 27 del mismo ranking.
  • El camino, la película que cierra la historia de Jesse Pinkman, también con Aaron Paul.
  • Una trilogía a disposición del que quiera entender cómo se cocina una epopeya criminal en cinco temporadas.

El universo se estiró sin deformarse. Better Call Saul arrancó como una historia lateral sobre un abogado con la ética de un reloj pulsera y terminó siendo, tranquilamente, una de las mejores series de su década. Y El Camino le dio a Jesse algo parecido a una despedida, sin prometerle al espectador que la vida iba a ser amable. Juntas, las tres piezas cuentan la misma idea: cuando alguien cruza una línea, no hay manera elegante de volver.

Recomendación de la casa, sin vueltas

Si nunca la viste, ya sabés qué hacer estas vacaciones de invierno. Si la viste en su momento, vale la pena revisitarla y mirar después Better Call Saul, que cambia varias escenas de la original como si fueran piezas de un mecano. Y si te la pasaste discutiendo si Walter White es un villano o un antihéroe, te aviso: esa discusión es exactamente lo que la serie quiere que tengas. Ni más ni menos.

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Gwen PritchardCultura y espectáculos

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