Bill Murray, la Rivian y el regreso improbable del doctor Venkman al volante de un Ecto-R1S
La marca de vehículos eléctricos lanzó una actualización con estética de Cazafantasmas para sus modelos R1S, R1T y R2. Murray vuelve a ponerse el traje y maneja una camioneta disfrazada del Ecto-1 hasta el 2 de noviembre. Spoiler: hay un minijuego para aplastar Mini-Pufts.
A esta altura del partido, Bill Murray ya hizo de todo, menos algo útil. Pero hey, cobrar por ponerse el buzo beige del doctor Venkman para vender camionetas eléctricas parece un plan de jubilación razonable. El actor vuelve a ser Peter Venkman en un comercial de 70 segundos para Rivian, la marca de vehículos eléctricos que decidió que la mejor forma de vender SUVs silenciosas era llenarlas de fantasmas, trampas y barras de luz con onda ochentosa.
El spot muestra al personaje atendiendo una llamada de emergencia desde el asiento del conductor de una R1S tuneada como el Ecto-1 original. La marca la bautizó, con esa dosis de ingenio nerd que tienen estos anuncios, como Ecto-R1. Murray aparece con la misma sonrisa cansada de quien lleva cuarenta años escuchando el mismo chiste sobre cruzar los rayos.
Una actualización de software con aroma a maní de agua roja
La excusa del comercial es presentar el contenido de temporada que Rivian habilitó en sus tres modelos: la R1S, la R1T y la flamante R2, el compacto que arrancó a comercializarse a principios de este año. El paquete estará activo hasta el 2 de noviembre y le cambia la cara a la pantalla central con gráficos, sonidos y guiños visuales sacados directamente de la franquicia original.
- Mallow Mash: un minijuego interactivo donde los pasajeros pueden aplastar Mini-Pufts sobre la pantalla central del vehículo, ideal para mantener entretenidos a los chicos en viajes largos o para liberar tensiones laborales.
- Temas visuales del fantasma Pegajoso (Slimer) integrados en la interfaz, con animaciones y transiciones que homenajean al fantasma verde más famoso del cine.
- Easter eggs escondidos en distintos rincones del sistema, pensados para que los usuarios se pongan a tocar todo hasta dar con la referencia correcta al Ghostbusters original.
- Modo Trick or Treat para repartir caramelos: al activarlo, el vehículo detecta personas disfrazadas cerca y dispara iluminación y efectos de sonido temáticos, porque nada dice Feliz Halloween como una camioneta eléctrica que te grita Weegee cuando un nene se acerca.
- Barras de luz exterior y cabina rediseñadas con inspiración en los Rayos de Neutrones y la Trampa de Fantasmas, porque hasta el detalle más técnico puede disfrazarse si hay presupuesto.
Es, en definitiva, un trabajo prolijo de marketing estacional disfrazado de actualización tecnológica (nunca mejor elegido el verbo). Rivian toma algo que en otras marcas sería un simple cambio de color en la pantalla y lo convierte en un evento cultural que justifica un comercial con un actor ganador del Emmy y protagonista de una de las comedias más taquilleras de los años ochenta.
Murray, mientras tanto, sigue facturando con el mismo personaje que le dio fama mundial en 1984, lo cual dice más del poder de la nostalgia hollywoodense que de cualquier análisis serio sobre movilidad eléctrica. El doctor Venkman ya atendió fantasmas en Nueva York, se peleó con Gozer, se reencontró con sus amigos en el videojuego y ahora se sube a una SUV eléctrica. El progreso, señores, es imparable.
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