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MAR, 08 SEPT 2026
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Aquella noche en Estambul: cuando el Luifa Scola se salió con 37 puntos y dejó mudo a Popovich

Repaso de un clásico moderno del básquet albiceleste: la actuación del pivote en el Mundial de Turquía 2010 frente a Brasil, los diez puntos finales que definieron el juego y la salida intempestiva de Gregg Popovich de las tribunas.

MS
Martín SalinasDeportes · 8 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Estambul, 7 de septiembre de 2010. Estadio Sinan Erdem, lleno, calor de Mundial. Luis Scola agarró la pelota y no la soltó más. Fueron 37 puntos contra Brasil, una victoria por 93-89 y un récord que, pasados más de quince años, sigue de pie: nadie de la selección volvió a hacer algo igual en una Copa del Mundo.

Aquella noche, el Luifa jugó como si el aro le debiera algo. Se pasó el partido fabricando sus propios tiros en el poste bajo, con movimientos de pies que volvían loco al que le tocara marcarlo. A Anderson Varejao lo hizo transpirar. A Tiago Splitter, que después sería campeón de la NBA con San Antonio, lo llevó al límite. Y cuando el partido se estaba definiendo, en los últimos tres minutos, metió diez puntos al hilo para cerrarlo él mismo. Rubén Magnano, que aquella noche miraba desde el banco de enfrente como DT de Brasil, lo resumió con una frase que todavía hoy se recuerda: "De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía".

Una conducción con cerebro y corazón

No fue Scola contra el mundo, ni mucho menos. Detrás del goleo hubo un base que se vistió de armador y le hizo la vida más fácil: Pablo Prigioni, asistiendo desde el pick and roll y leyendo cada doble equipo que Brasil mandaba. La conexión Prigioni-Scola fue el corazón del ataque y por ese camino aparecieron también varios triples del pivote, algo poco habitual en su juego pero que esa noche apareció como si fuera un recurso más del manual.

“Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará.”Luis Scola, en referencia a sus hijos

Popovich se levantó y se fue

En la tribuna había un invitado especial que no terminó el partido: Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs. El DT se levantó antes del final, pidió permiso y se fue del estadio visiblemente molesto. El motivo no era el resultado. Los Spurs lo habían drafteado a Scola en su momento y nunca lo habían contratado. Según reconstruye el libro "El Abanderado", Popovich mascullaba una y otra vez en el pasillo: "No puedo creer que cambiamos a este jugador". Una imagen de esas que duelen y que, vistas con el diario de hoy, todavía molestan más.

16 años y nadie lo tocó

Porque la pregunta que sobrevuela el relato sigue siendo la misma de entonces: ¿alguien de la nueva camada llegará a esos 37 puntos en un Mundial? Por ahora, no. La marca sigue siendo patrimonio del Luifa, de aquella noche en Estambul y de un equipo que, con esa victoria, empezó a delinear el mejor Mundial de la historia del básquet argentino.

La fecha que viene

La selección argentina sigue preparando lo que viene: la próxima ventana de Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial 2027, con partidos en Buenos Aires y de visitante. Habrá que ver si aparece un heredero de Scola que se anime a soñar con esa marca. Mientras tanto, la noche de Estambul sigue siendo, para mí, la mejor actuación individual de un argentino en una Copa del Mundo.

MS

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