Saltar al contenido
Voz Diario
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.540,00 0,00%Dólar MEP $1.542,90 0,00%Riesgo país 589 pb 0,00%
MAR, 13 OCT 2026
Tecnología

Amazon ya tiene más robots que empleados en sus depósitos: ¿el precio lo pagan los trabajadores?

La empresa opera más de un millón de unidades automatizadas en sus centros logísticos y, según una investigación del Senado estadounidense, en esos lugares los accidentes se disparan 28% por encima del promedio del sector. Mientras anuncia nuevas fábricas en Texas e Indiana para duplicar la flota, crecen las preguntas sobre las condiciones laborales.

RI
Rodrigo Ibáñez PazTecnología · · lectura 4 min
Amazon ya tiene más robots que empleados en sus depósitos: ¿el precio lo pagan los trabajadores?

¿Puede una empresa jactarse de ser la más robotizada del mundo y, al mismo tiempo, tener a su gente trabajando en lugares más peligrosos que el resto de la industria? Esa es la pregunta incómoda que sobrevuela a Amazon, que acaba de cruzar la barrera del millón de robots en sus depósitos mientras mantiene en sus plantillas a más de 1,5 millones de empleados, entre tiempos completos y parciales.

Un millón de máquinas que mueven estanterías enteras

Para dimensionar lo que significa esa cifra hay que viajar a 2012. Ese año Amazon compró Kiva Systems, una pequeña firma que fabricaba robots con ruedas parecidos a aspiradoras enormes. La idea era simple y a la vez revolucionaria: en vez de que un operario caminara veinte metros para agarrar un producto de una estantería, el estante entero venía rodando hasta el empleado. Era como cambiar la biblioteca por una Biblioteca Ambulante, si se quiere. De esa adquisición nació Amazon Robotics, que después bautizaría a sus criaturas con nombres mitológicos: Hércules, Titán y Proteo eran los primeros. Hércules y Titán son los burros de carga del sistema, capaces de arrastrar estructuras del tamaño de un piano de cola. Proteo fue distinto: fue el primer modelo que se animó a circular libremente entre personas, gracias a un arsenal de sensores que detectan cualquier obstáculo.

Para que un millón de esos bichos no se transforme en un tránsito imposible, Amazon desarrolló DeepFleet, un software con inteligencia artificial que funciona como un controlador aéreo de robots. Es el que decide quién pasa primero, quién espera y quién cambia de ruta. Según la propia empresa, DeepFleet ya recortó en un 10% el tiempo que cada robot tarda en moverse dentro del depósito. Para dimensionarlo en plata: si cada viaje se acorta, entran más viajes por turno y el sistema se vuelve más barato.

Brazos con dedos, ojos y, ahora, hasta tacto

La nueva camada dejó las ruedas de lado y pasó a los brazos articulados, esos que en las fábricas de autopartes se usan hace décadas para soldar. Amazon los equipó con inteligencia artificial y los entrenó con tareas muy concretas. Robin tiene ocho ventosas y se especializa en separar paquetes de pilas desordenados en una bandeja, como si fuera un croupier con guantes de goma. Cardinal levanta bultos de hasta 22 kilos y los acomoda dentro de carros de despacho. Sparrow es el más erudito: reconoce cientos de millones de productos diferentes, desde una bombilla hasta un paquete de yerba, y los deposita en cajones de reposición. El último de la familia es Vulcan, el primer robot de la empresa que cuenta con sensores de fuerza en la punta, lo que le permite sentir cuán duro aprieta. Traducido al castellano: tiene una especie de tacto artificial. Ya funciona desde 2025 en plantas de Spokane, en el estado de Washington, y en Hamburgo, Alemania, con planes de expandirse a más sitios en 2027.

El dato que incomoda

Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, repite en cada entrevista que la idea es liberar a los empleados de los movimientos más repetitivos y pesados. La frase suena lógica, pero los números cuentan otra historia. Una investigación de 18 meses que llevó adelante la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de Estados Unidos y que terminó en diciembre de 2024, concluyó que los depósitos de Amazon registran un 28% más de accidentes que los que funcionan sin robots en la misma industria. El número llega desde la propia documentación interna de Amazon, que la empresa tuvo que entregar por presión legislativa.

Se sabe que los accidentes más comunes son torceduras, golpes y esfuerzos repetitivos, del estilo clásico de levantar cajas todo el día, pero también hay reportes de choques entre personas y máquinas, sobre todo durante los picos de venta como el Prime Day o la campaña navideña. Para dimensionarlo: en Estados Unidos, la industria logística ya es una de las más riesgosas del sector privado, así que estar un 28% por encima de esa vara significa que el depósito típico de Amazon es un lugar bastante más exigente que la media.

Qué cambia para el usuario común

En el corto plazo, casi nada. Los pedidos llegan igual de rápido, en muchos casos más rápido, y el catálogo sigue siendo el mismo. En el mediano plazo, el tema empieza a tocar el bolsillo y la responsabilidad. Si los accidentes suben en los depósitos robotizados, las aseguradoras, los sindicatos y la Justicia del Trabajo pueden presionar para que Amazon revea ritmos de producción y capacitación. Y para el trabajador argentino que compra desde Mercado Libre o desde alguna tienda con presencia local, la pregunta de fondo es la misma que en cualquier lado: si las máquinas se hacen cargo de lo pesado, ¿por qué las personas siguen lesionándose más? La respuesta, por ahora, no la tiene ni el Senado de Estados Unidos.

RI

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo