Un relevamiento privado detecta que más del 75% de los endeudados toma crédito para costear alimentos, salud y servicios
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix correspondiente a agosto arrojó que dos de cada tres consultados agotan sus ingresos antes del día 20, con una marcada brecha por nivel socioeconómico y por franja etaria. Aun así, la percepción positiva sobre la economía personal mostró una leve mejora respecto de julio.
Roberto Schneider, desde la sección Campo y agroindustria, analiza un nuevo capítulo del Monitor de Opinión Pública que Zentrix difundió a comienzos de septiembre, en el cual se describe un cuadro de vulnerabilidad económica de los hogares argentinos durante el mes de agosto, con datos recabados entre el 25 y el 31 de ese mes a través de 1.466 respuestas válidas ajustadas al último padrón electoral.
El dinero no alcanza más allá del día 20
Según el informe, para dos de cada tres personas consultadas los ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20 del mes, mientras que un 24% señaló que el dinero se termina a más tardar el día 10. La fotografía general describe a hogares que deben recurrir al financiamiento para atravesar la segunda quincena, en muchos casos apenas comenzado el mes.
- Clase baja: el 87,6% declaró que sus ingresos se agotan antes del día 20.
- Clase alta: esa proporción se reduce al 7,3%.
- Jóvenes de 18 a 39 años: el 83,3% no logra superar esa fecha con sus ingresos.
- Mayores de 60 años: la proporción desciende al 60,3%.
- A nivel agregado, seis de cada diez encuestados habían contraído deudas durante los seis meses previos al relevamiento.
El destino del crédito: gastos básicos antes que bienes durables
Entre quienes se endeudaron, el destino más frecuente fue la alimentación y la salud, con un 55,6% de las menciones, seguido por las tarifas y los servicios, que reunieron otro 20,4%. Sumados, esos rubros esenciales representaron el 76% de los motivos de endeudamiento, lo que describe a un crédito utilizado principalmente como herramienta de subsistencia más que como instrumento de consumo o inversión.
El uso del financiamiento presenta, además, diferencias marcadas por nivel socioeconómico. En los sectores de menores ingresos, alimentos, salud, tarifas y servicios concentraron más del 85% de los motivos para tomar deuda, mientras que en los sectores de ingresos altos esa participación se ubicó por debajo del 60%, con una distribución más pareja entre esas necesidades básicas y la adquisición de bienes durables.
Salarios, inflación y una percepción que mejora levemente
El relevamiento consultó también sobre la dinámica entre ingresos y precios: el 81,2% de los encuestados consideró que su remuneración no le gana a la inflación, en tanto que los ingresos y los sueldos fueron mencionados como preocupación por el 50,1% de los participantes, y el desempleo alcanzó el 40,9% de las respuestas, ubicándose como la segunda inquietud más recurrente detrás de la cuestión salarial.
Aun en ese escenario adverso, la valoración positiva de la economía personal mostró una leve mejora: pasó del 27,2% en julio al 29,8% en agosto, una suba de 2,6 puntos porcentuales que el informe presenta como una señal incipiente de alivio en la percepción de los hogares, aunque todavía lejos de configurar un cambio de tendencia en la estructura de gastos ni en la dependencia del crédito para cubrir necesidades básicas.
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