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JUE, 15 OCT 2026
Entretenimiento

Steven Seagal se calzó la placa en Texas y el mundo se quedó mirando

El actor que brilló en los noventa con películas de acción irrumpió en operativos de seguridad fronteriza en Hudspeth. Lo que hay detrás de un salto insólito del set al patrullaje.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Steven Seagal se calzó la placa en Texas y el mundo se quedó mirando

Hay rumores que uno no sabe bien si creer y después aparece Steven Seagal peinando canas, con uniforme de policía en un pueblo casi fantasma de Texas, y la realidad le pasa el trapo a la ficción. Sí, el mismo tipo que rompía mandíbulas con la cámara lenta se subió a una patrulla real en el condado de Hudspeth, donde lo que más se mueve es el viento.

El dato, confirmado por las fuerzas locales, sacudió a propios y extraños. Seagal dejó los sets y se metió en operativos de control fronterizo, con armas de precisión y bajo supervisión directa de agentes del orden. Vamos, el guion se escribió solo: el especialista en artes marciales de Hollywood haciendo exactamente lo que llevaba décadas vendiendo en pantalla, pero esta vez sin dobles ni efectos especiales.

Una incorporación que las autoridades defendieron a capa y espada

Lejos de cualquier lectura marketinera, desde el condado salieron a respaldarlo con una declaración que vale la pena leer: Está aquí porque le importa el país y quiere contribuir como cualquier otro residente. Los oficiales que compartieron jornada con él remarcaron la seriedad de sus aportes durante las vigilancias. O sea, en criollo: el muchacho laburó, no se limitó a posar para la foto.

La comunidad, claro, reaccionó dividida. Algunos vecinos se frotaban los ojos al cruzárselo fuera de su habitat natural (que era, claro, una pantalla grande y un par de villanos a mano alzada); otros celebraron que una cara famosa se ensuciara las botas en terreno. En ambos casos, la jefatura insistió en lo mismo: los aportes fueron concretos, no simbólicos.

De dojo en Japón a la frontera con México

  • A los cinco años vio una exhibición que le cambió la cabeza y se enganchó para siempre con las artes marciales.
  • A los 17 viajó solo a Japón, sin manejar el idioma y sin un contacto a mano, para formarse con maestros locales.
  • Alcanzó el cinturón negro y, más tarde, el séptimo Dan en Aikido, la disciplina que define como el camino de la energía y la armonía.
  • Fundó una academia en Japón que hoy dirige su exesposa, Miyako Fujitani.

Toda esa mochila explica, en parte, el método que llevó a los operativos. El Aikido no apuesta a la fuerza bruta sino al control y la precisión (algo así como abrir un frasco con tapa demasiado apretada sin partir el frasco). Seagal trasladó esa lógica a las tareas de vigilancia y, según las fuentes, buscó evitar confrontaciones directas siempre que pudo.

Fama, servicio y una pregunta incómoda

La movida deja picando una pregunta que pocas veces se formula en voz alta: cuántas veces una carrera artística puede ser, de verdad, el puntapié inicial de un rol genuino en el servicio público. Porque la celebridad suele servir para muchas cosas, pero pocas veces la vemos en patrullajes de frontera, con el chaleco puesto y el rifle al hombro.

Mi recomendación, como siempre, sin vueltas: mirar la noticia completa antes de emitir juicios. Seagal podrá gustar más o menos en la pantalla, pero el dato es jugoso y merece una lectura con todos los cartuchos sobre la mesa (incluido el historial marcial que trae desde los cinco años). Lo demás, lo dirá el tiempo.

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Gwen PritchardCultura y espectáculos

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