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MAR, 08 SEPT 2026
Entretenimiento

Se fue un patrón del cuarteto: murió Marcos Farías, el hombre que movía la escena desde atrás

Productor, mánager y dueño de una radio emblemática, falleció a los 58 años tras una grave enfermedad. Su nombre aparece ligado a casi todos los shows importantes de Córdoba de las últimas décadas. Un repaso por un oficio que no sale en los afiches.

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Gwen PritchardCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

Hay una categoría de gente que nunca va a subir a un escenario, pero sin la cual el escenario no existe. Marcos Farías fue uno de esos. Murió a los 58 años, después de pelear contra una enfermedad larga y cruel, y lo confirmó su hermano Gustavo con esas palabras que nadie quiere leer en un chat. Detrás de la noticia queda un agujero enorme en la industria del cuarteto, ese motor cultural que mueve a Córdoba entera cada fin de semana.

Farías no era un músico. Era algo que, en criollo, podríamos llamar un armador. Hijo del productor Emeterio Farías (un apellido que en Córdoba suena tanto como el de cualquier intendente), Marcos construyó su propio imperio desde Marcos Farías Producciones. Agendas, giras, bailes, representación de artistas, números, contratos, teléfonos que no paran de sonar a las tres de la mañana: eso era su vida cotidiana, esa que nunca sale en las notas coloridas del domingo.

Una agenda que habla por él

  • Ulises Bueno, el fenómeno que llenó estadios cuando todavía era un adolescente y que Farías acompañó en buena parte de su carrera.
  • La Banda de Carlitos, uno de los grupos más convocantes de la última década.
  • Damián Córdoba, referente clásico del género, también pasó por su productora en distintos momentos.
  • Chipote y Q' Lokura, dos apellidos fuertes del circuito que tuvieron al productor como mánager en diferentes etapas.

Además de mover gente, Farías era dueño de Radio Máxima 89.3, una emisora que durante años fue prácticamente el termómetro del cuarteto y la música popular cordobesa. Quien haya manejado un taxi por Córdoba en los últimos quince años sabe de qué hablo: esa radio sonaba en cada vehículo, en cada kiosco, en cada esquina con un balcón abierto.

En redes, la noticia corrió rápido y golpeó fuerte. Músicos, productores, locutores, hasta el club General Paz Juniors (institución con la que la familia Farías tiene una historia larga) se despidieron con mensajes sentidos. No es para menos: cuando se cae una pieza así, lo que se pierde no es solo un nombre, sino una cantidad enorme de contactos, acuerdos y esa memoria institucional que no se hereda con un contrato.

El cuarteto no es solo música. Es una industria cultural entera: productoras, radios, boliches, managers, sonidistas, imprentas de afiches, fleteros que cargan equipos un martes a las once de la noche. Marcos Farías fue, durante décadas, una pieza decisiva en ese engranaje. Por eso su muerte no es solo una noticia del mundo del espectáculo: es una pérdida para una ciudad que, sin quererlo, depende de estos oficios silenciosos para tener vida nocturna, trabajo y alegría los fines de semana.

“Si te gusta el cuarteto, aunque sea de oído, en algún momento de tu vida un Farías te hizo bailar. No lo sabías, pero te hizo bailar.”Gwen Pritchard, Cultura y espectáculos
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Gwen PritchardCultura y espectáculos

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