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JUE, 15 OCT 2026
Tecnología

¿Puede la Argentina convertirse en el garage donde funcione la inteligencia artificial del continente?

Energía barata, territorio extenso y lejanía de zonas calientes geopolíticas. El país aparece en el radar de los inversores de centros de datos, pero el fantasma de siempre —la estabilidad— sigue siendo la llave que abre o cierra la puerta.

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Rodrigo Ibáñez PazTecnología · · lectura 4 min
¿Puede la Argentina convertirse en el garage donde funcione la inteligencia artificial del continente?

¿Te imaginás a la Argentina como el lugar donde se guardan y se procesan los datos que mueven la inteligencia artificial de toda la región? Suena grande, pero hay gente de peso en el sector que empieza a mirar al país con ojos serios. Lo que hace unos años era un mercado casi vacío hoy aparece en radares internacionales por una combinación poco habitual: energía barata, mucho terreno, buen clima y, sobre todo, estar lejos de los lugares donde se prenden fuego las cosas. Lo dijo con todas las letras Noelia Miranda, directora de secure power para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric: el país había quedado bastante rezagado en el mercado de los centros de datos, pero hoy existe la chance real de posicionarse como uno de los hubs más importantes del mundo.

En criollo: un centro de datos es como el galpón enorme y refrigerado donde viven las computadoras que guardan lo que vos hacés en internet — desde un video de WhatsApp hasta el cálculo que hace un sistema de IA para responderte una pregunta. Esos galpones necesitan luz eléctrica en cantidades industriales, terrenos grandes y climas frescos para no recalentarse. Y resulta que la Argentina tiene terreno de sobra, un clima templado en buena parte del país y una distancia prudencial de los focos de conflicto bélico que preocupan al mundo.

Inversiones grandes y tiempos largos

Estos proyectos no son un kiosco: mueven hasta mil millones de dólares y tardan años en madurar. Por eso, el que pone la plata quiere certezas de que las reglas no van a cambiar de un día para otro. Lo explicó Miranda con una frase que resume el problema histórico: la misma inestabilidad que espantó inversiones en el pasado es la que, si se revierte, puede volver competitivo al país. Es como cuando un dueño de restaurante quiere abrir en un barrio con buen flujo de gente, pero no se anima porque el alquiler cambia cada tres meses. Hasta que el precio se estabilice, mira de lejos.

La revolución de la IA cambia las reglas del juego

Acá viene lo nuevo, lo que le pone urgencia al asunto. Julián Martín Gurgone, arquitecto de centros de datos de Schneider Electric, tiró un número para mirar con atención: entre 2025 y 2030, seis de cada diez centros de datos que se construyan en el mundo van a estar pensados para inteligencia artificial. Y dentro de esos, el 75 por ciento va a necesitar refrigeración líquida, una tecnología que es como cambiar el ventilador de la cocina por un sistema de agua fría que mantiene todo a temperatura estable. Eso obliga a planificar las obras con tiempo y, otra vez, a tener reglas claras antes de empezar a tirar caños.

La energía, el argumento más fuerte

Si hay un punto donde la Argentina saca ventaja clara es en el precio de la electricidad. Gerardo Manhard, director de consultoría en energía e infraestructura de Dreicon, lo tradujo en plata: en Vaca Muerta, el megavatio se consigue a 50 dólares, contra 100 dólares en los mercados internacionales. Para un centro de datos que consume como una ciudad mediana, esa diferencia significa 500 millones de dólares menos por año. Es la diferencia entre pagar el alquiler con esfuerzo o con holgura. Y Vaca Muerta, precisamente, es la formación de gas y petróleo no convencional que tiene el país, sobre todo en Neuquén.

Ese número no es un capricho de los analistas: es el dato que miran los inversores antes de pisar el acelerador. Y ya hay empresas concretas moviéndose. Jorge Vilariño, representante en Argentina de la firma polaca Green Capital, contó que la baja densidad poblacional del país facilita conseguir permisos para construir y que tienen en carpeta un megacentro de datos en Chubut dedicado exclusivamente a inteligencia artificial. Es un paso chico en el mapa mundial, pero grande en lo que significa: alguien se animó a poner la firma.

¿Qué cambia para vos, que leés esto desde tu casa?

Si todo esto avanza — y la gran condición es que avance sin sobresaltos económicos ni jurídicos — el efecto más concreto para la gente de a pie es que los servicios digitales que usamos todos los días podrían volverse un poco más baratos y rápidos. Pagar Netflix, hacer una transferencia bancaria, usar una aplicación del supermercado: todo eso corre por servidores como estos. Cuanto más cerca y más competitivo sea el centro de datos, menos le cuesta al sistema que funcione. Y si la IA se entrena en servidores argentinos, también es probable que las empresas locales empiecen a ofrecer herramientas de inteligencia artificial con datos almacenados acá, algo que hoy suena lejano pero que en cinco años puede ser tan normal como cargar el celular en cualquier enchufe.

“Nuestro país es tierra fértil para seguir creciendo en el terreno de los centros de datos.”Noelia Miranda, directora de secure power para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric
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