Neuquén le gana tres kilómetros al río y suma un mirador que parece colgar sobre el agua
La capital neuquina estrena el sábado el tramo más ambicioso del Paseo Costero, una traza que ya alcanza los 33 kilómetros sobre las riberas del Neuquén y el Limay. La recorrí pensando en quienes todavía miran al río desde lejos y todavía no se animan a caminarlo.
Llego a Neuquén una mañana cualquiera y lo primero que hago es preguntar dónde queda el río. No es un detalle menor: durante décadas esta capital creció mirándole la espalda al cauce, como si el agua fuera un patio trasero en vez de un paisaje. La respuesta llega siempre con la misma indicación: hay que cruzar el centro hacia el este y dejarse caer por la barranca. Y ahora, desde este sábado 12 de septiembre, hay un motivo más para hacerlo: la Municipalidad estrena tres kilómetros nuevos del Paseo Costero entre las calles Chocón y Aguado, en el corazón del barrio Confluencia, y la red completa sobre los ríos Neuquén y Limay ya suma 33 kilómetros lineales abiertos para caminar, pedalear o sentarse a ver pasar el agua.
La obra: veredas, bicisenda, calle vehicular y un mirador-balcón
El nuevo tramo se hizo íntegramente con fondos municipales, 15.000 millones de pesos de inversión, y no es un paseo en el sentido minimalista de la palabra: hay pavimentación de la calle vehicular, veredas de hormigón, bicisenda de concreto asfáltico, iluminación led y mobiliario urbano. Pero lo que más llama la atención cuando uno se para en la zona y mira hacia el este es la silueta de un mirador elevado en la proyección de la calle Figueroa. Funciona como un balcón sobre el río, una plataforma desde la que se ve la curva del Neuquén y, si el viento ayuda, hasta el Limay del otro lado. La señalización y la conexión vial en ese cruce son los últimos detalles que se terminan antes del corte de cintas.
Para llegar desde el centro lo más simple es seguir la traza ya existente del Paseo Costero hacia el sur por la ribera del río Neuquén y continuar hasta el barrio Confluencia. No hay que pagar entrada ni sacar permiso: el formato es abierto y gratuito, justo a tiempo para el fin de semana largo que se viene.
“Con esta extensión, la ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén
La frase la dijo María Pasqualini, secretaria jefa de Gabinete del Municipio, y condensa una idea que en Neuquén se repite hace años: que la relación de la capital con sus dos ríos estuvo siempre mediada por la ruta, las defensas y los usos industriales. La idea ahora es invertir esa lógica y hacer de la ribera un espacio cotidiano, no un destino de excepción.
Qué se puede hacer y qué viene después
- Caminatas por las veredas de hormigón y la bicisenda de concreto asfáltico, aptas para todas las edades.
- Recorridos en bicicleta, rollers o patines por un trazado continuo de más de 33 kilómetros sobre las riberas.
- Pausa en el nuevo mirador elevado de la calle Figueroa, con vista directa al río Neuquén.
- Actividades al aire libre en familia durante el fin de semana largo, sin entrada ni costo de ingreso.
La inauguración llega en una fecha con peso simbólico: el 12 de septiembre se cumplen 122 años de la fundación de la capital provincial, y el Municipio eligió esa jornada para abrir el tramo. La idea, según contaron en la presentación, es que los vecinos se apropien del recorrido antes de que empiecen los actos formales. La próxima frontera ya está en carpeta. Esta semana se destrabó un trámite judicial que permite licitar el tramo que bordea la confluencia de los dos ríos, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste. Cuando se concrete, la idea es completar la ribera de punta a punta, sin interrupciones, desde la meseta hasta la unión de los dos cauces.
Me retiro del recorrido con la sensación de que estas ciudades chicas del interior argentino suelen medir sus transformaciones en metros y no en discursos. Acá, esos tres kilómetros de hormigón, bicisenda y un mirador que parece colgar sobre el agua son la forma que eligió Neuquén para empezar a mirarse en el río. El sábado, cuando bajen a caminarlo, van a entender por qué.
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