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MIÉ, 16 SEPT 2026
Turismo

Margay, la reserva misionera que combina lodge, kayak y restauración de selva a pasos del Paraná

A 40 kilómetros de El Soberbio y a 290 de Iguazú, una reserva privada ofrece cuatro cabañas sobre el arroyo Paraíso, caminatas por la selva paranaense y un vivero que produce hasta 200.000 plantines por año.

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Milagros OcampoInternacionales · 16 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

En el corazón de la provincia de Misiones, a 40 kilómetros de la localidad de El Soberbio y a 290 del Parque Nacional Iguazú, la reserva privada Margay se consolida como una de las propuestas de ecoturismo más completas del corredor selvático argentino. El establecimiento, que se ubica dentro del área de amortiguación de la Reserva de Biosfera Yabotí, dispone de cuatro cabañas levantadas sobre la ribera del arroyo Paraíso y articula alojamiento, gastronomía regional y actividades de naturaleza en un mismo circuito de dos a tres jornadas.

El acceso desde Buenos Aires requiere combinar vuelos a Puerto Iguazú o a Posadas y, desde allí, traslados por ruta hasta El Soberbio, municipio que además funciona como cabecera para visitar los Saltos de Moconá. La reserva ocupa 65 hectáreas dentro de un bloque mayor de 253.000 hectáreas de selva paranaense protegidas bajo la figura de Reserva de Biosfera, lo que la sitúa en uno de los entornos de mayor biodiversidad remanente de la Argentina.

Alojamiento junto al agua y cocina con identidad misionera

Las cuatro cabañas se disponen sobre la ribera del arroyo Paraíso, rodeadas por la vegetación típica del bosque. Por las mañanas y por las tardes los visitantes pueden desayunar o merendar en un deck que da directamente sobre el curso de agua. La propuesta gastronómica del lodge incorpora preparaciones frescas y orgánicas con identidad regional, mientras que por la noche se organizan encuentros alrededor del fogón, con conversaciones sobre la cultura guaraní y pescado cocinado en hojas de banano.

  • Muda de ropa extra para actividades en el agua y posibles mojaduras
  • Calzado de trekking con buen agarre para los senderos
  • Pantalón largo y camisa de manga larga para protegerse de insectos y ramas
  • Abrigo para las noches, ya que las temperaturas descienden de manera marcada
  • Repelente de insectos, protector solar, sombrero y anteojos de sol

Senderos, kayak y un vivero que produce hasta 200.000 plantines al año

Durante el día la reserva ofrece distintas modalidades de recorrido: senderos autoguiados para quienes prefieren caminar a su propio ritmo y caminatas acompañadas por un guía profesional, que aporta explicaciones sobre las plantas y los animales del monte. En paralelo, el arroyo Paraíso se puede atravesar en kayak, una opción que permite observar la selva desde el agua. La visita se completa con el vivero Kawsay, donde se reproducen especies nativas destinadas a la restauración de ambientes degradados y al arbolado urbano.

Según la información difundida por el establecimiento, el vivero genera entre 100.000 y 200.000 plantines por año, una cifra que lo posiciona como uno de los polos de producción de flora nativa más relevantes del sector. La reserva forma parte, además, del proyecto M2 por Naturaleza, una iniciativa orientada a restaurar superficies de selva afectadas por actividades productivas e incendios, mediante sistemas agroforestales que integran cultivos y árboles nativos con el objetivo de recuperar suelos y biodiversidad.

Conservación, cámaras trampa y trabajo contra la caza furtiva

El trabajo ambiental de Margay incluye el seguimiento de especies emblemáticas como el palo amargo y el monitoreo de fauna a través de cámaras trampa, una herramienta clave para conocer la presencia de animales en la zona y reducir la presión de la caza furtiva. La combinación de turismo de bajo impacto, producción de plantines y restauración del bosque convierte a la reserva en un laboratorio a cielo abierto dentro de la selva paranaense.

Para los lectores argentinos, la propuesta adquiere una relevancia adicional: en un contexto nacional donde el turismo interno busca destinos alternativos a los circuitos tradicionales, Margay se presenta como una opción que combina infraestructura lodge, actividades de aventura suave y un componente ambiental medible. La ventana climática más recomendable para la visita se concentra en febrero y marzo, meses en los que la provincia registra condiciones estables para caminatas y navegaciones, aunque se recomienda consultar el estado del arroyo y de los senderos antes de emprender el traslado desde El Soberbio.

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Milagros OcampoInternacionales

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