Mala Fama vuelve al conurbano y se da el gusto de pisar La Paranoli
Hernán Coronel y su banda debutan en la varieté de San Isidro con una noche que arranca a las 22 y se estira hasta las 4. Cumbia, arte, tarot y food trucks en el Tattersall del Hipódromo.
Dicen que algunas bandas nunca mueren, solo esperan el momento justo para reaparecer y recordarnos por qué se ganaron el lugar en la calle. Mala Fama vuelve a la carga y, esta vez, se sube por primera vez a uno de los escenarios más convocantes del under bonaerense: La Paranoli. Quince años no pasaron en vano, pero el espíritu sigue siendo el mismo.
La cita es el viernes 23 de octubre en el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, sobre Avenida Márquez 800. La noche abre a las 22 y se extiende hasta las 4 de la mañana. El evento es exclusivo para mayores de 25, no se suspende por lluvia y, como siempre, hay una sola regla innegociable en la puerta: está prohibido ingresar con indumentaria de equipos de fútbol argentinos. Una prohibición que, a esta altura, ya forma parte del folklore de la casa.
Una grilla para todos los gustos
Mala Fama, banda pilar de la cumbia villera desde 1998, llega con el peso de clásicos como La marca de la gorra y Soy Mala Fama, himnos que definieron al género a principios de los 2000. Acompañan una programación pensada para no dejar a nadie sentado: la Orquesta Kaluqueña, agrupación del conurbano oeste que se mueve con soltura entre Pasión de Sábado, Los Palmeras y Diego Mujica de Tambó Tambó, y las cabinas a cargo de Diyaneiro, que regresa a la casa, y Sista V, DJ afroargentina que cruza hip hop, dancehall, funk brasileño y afropop en un mismo set.
- Mala Fama (debut en La Paranoli).
- Orquesta Kaluqueña (cumbia latinoamericana del conurbano oeste).
- Diyaneiro y Sista V en las cabinas.
- Paseo del Arte con exposiciones, fotografía, arte en vivo y tarot.
- Food trucks, artistas itinerantes y puesto de merchandising oficial.
Porque La Paranoli no es solo una noche de música: es casi una experiencia. La cita incluye el Paseo del Arte, con muestras, fotógrafos y artistas trabajando en vivo, lectores de tarot para los que necesiten una señal, performers que se mezclan con el público y food trucks para comer algo entre tema y tema. Es, si se quiere, una especie de gran mercado popular con pista de baile.
Quince años de under con números de primera
La Paranoli arrancó en 2009 como una varieté under en el Bajo de San Isidro. Hoy se hace cada quince días en el mismo Tattersall y, según sus organizadores, pasó los 500.000 asistentes a lo largo de todas sus ediciones y reunió a más de 1.500 artistas. No es un dato menor: significa que lo que empezó como un experimento barrial se convirtió, sin hacer ruido, en una de las propuestas culturales más sostenidas del conurbano norte.
Las primeras tres etapas de preventa ya están agotadas. La cuarta, vigente ahora, cuesta 35.000 pesos e incluye ingreso hasta la 1. Después de esa hora, el que no sacó entrada anticipada paga más caro o se queda afuera. Como diría cualquier veterano de estas noches: a La Paranoli se llega temprano, con ganas y con el DNI a mano.
Yo, si fuera ustedes, no me lo pierdo. Es cumbia, es arte, es un poco de tarot y un poco de farándula popular. Y si ya fueron alguna vez, saben de qué hablo. ¿Ya fueron a La Paranoli o es su primera vez? Cuenten en los comentarios y nos cruzamos ahí.
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