Llegan los robots que limpian tu casa… pero alguien los maneja a distancia: cuánto sale el servicio
Tau Robotics puso a humanoidess en la calle en San Francisco y cobra 30 dólares por hora: por ahora la inteligencia artificial no alcanza y cada máquina necesita un piloto remoto.
¿Le dejarías la llave de tu casa a un robot que alguien maneja desde otro edificio, a varios kilómetros de distancia? Esa es, básicamente, la pregunta que empieza a hacerse un puñado de vecinos en San Francisco, Estados Unidos, donde una empresa llamada Tau Robotics ya envía humanoides a pasar la aspiradora, limpiar la cocina y dejar el baño prolijo. La novedad dejó de ser un video futurista en YouTube: ahora es un servicio que se paga por hora.
La compañía salió a ofrecer limpieza domiciliaria con robots humanoides a 30 dólares la hora, un precio que, en dólares, está bastante lejos de lo que cuesta una señora de limpieza en Buenos Aires, pero que en Estados Unidos se mueve en el rango de una mucama promedio. La diferencia es quién hace el trabajo: del otro lado no hay una persona con un balde, hay un humanoide de unos pocos kilos con brazos articulados y, sobre todo, un operador humano sentado frente a una pantalla.
Qué hace el robot y qué no hace solo
El robot sale de una camioneta, entra a la casa y empieza a trabajar como si fuera un humano: aspirar pisos, repasar la mesada de la cocina y limpiar el lavabo y el inodoro. Hasta ahí, parece autónomo. La realidad, según contó Alex Koch, director ejecutivo y cofundador de Tau Robotics, es que la inteligencia artificial disponible hoy no alcanza para que la máquina se banque sola todas las tareas de un hogar.
Para entenderlo fácil: imaginá un auto con piloto automático que todavía necesita que alguien vaya al volante por si aparece un imprevisto. Acá pasa lo mismo. La IA interpreta el entorno y ayuda a ejecutar acciones, pero la toma de decisiones la hace una persona en una sala de control remota. Sin ese operador, el robot no opera.
- Aspirar pisos: es la tarea más madura del sistema, la que mejor resuelve hoy.
- Limpieza de cocina: repasar mesadas y superficies ya entra en el menú habitual.
- Baño: lavabo e inodoro, según la empresa, también están dentro de lo que el robot puede hacer.
- Todo lo anterior con un humano manejando a distancia durante toda la sesión.
Quiénes lo están usando y cómo lo cuentan
Los primeros clientes ya pasaron por la experiencia. Una residente de San Francisco contrató el servicio por una hora y lo describió como un "trabajo sólido": dijo que la máquina cumplió y que ninguna tarea hubo que repetirla. Es el primer registro público de uso doméstico real, fuera de controladas (exhibiciones o pruebas de laboratorio).
Koch señaló que parte de los primeros usuarios son personas que no suelen contratar limpieza o que lo hacen ellas mismas. La idea, entonces, no es pelearle el cliente a las empresas tradicionales, sino ampliar el mercado: gente que hasta hoy se arreglaba sola con el trapo y el detergente, y ahora puede delegar una hora de su casa por 30 dólares.
A 30 dólares la hora, con un operador humano detrás de cada robot durante toda la jornada, todavía falta un tramo largo para que el negocio cierre sin subsidios o sin tarifas premium. La distancia entre una demostración tecnológica y un humanoide 100% autónomo sigue siendo grande; por ahora, Tau apuesta a tareas puntuales que el sistema ya domina y a ir mejorando de a poco.
Qué cambia para el usuario común
Para el vecino de a pie, lo que cambia es el umbral de entrada. Hasta hace poco, probar un humanoide en casa era impensable: hoy se puede agendar una hora, mirar cómo trabaja y pagar con tarjeta. No es un asistente personal de ciencia ficción, es una contratación de limpieza con un robot teledirigido. Y como cualquier servicio nuevo, el primer experimento es ver si cumple, cuánto dura la tarifa de lanzamiento y en qué momento la IA aprende lo suficiente como para que la persona sentada en la sala de control deje de ser indispensable.
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