La traición silenciosa de la próstata y por qué conocer el riesgo propio antes de tiempo puede cambiar la historia
El tumor más frecuente entre los hombres después del de pulmón avanza sin dar señales y suele descubrirse tarde: qué dice la evidencia internacional sobre cuándo empezar a controlarse y por qué la edad, la familia y los genes pesan más de lo que se cree
Fue en una sala de espera de un consultorio de urología donde entendí, mientras esperaba para una entrevista, de qué se habla cuando se habla de cáncer de próstata. A mi lado, un señor de unos sesenta y tantos, de camisa a cuadros y zapatillas gastadas, le contaba a su mujer que jamás se había hecho un análisis de PSA en su vida y que recién había ido al médico porque le costaba dormir por las ganas de orinar. Ella lo miraba con esa mezcla de bronca y cariño que conocen bien quienes conviven con un hombre descreído de los chequeos. Ahí, en esa escena mínima, se me apareció la nota: un tumor que en 2022 sumó casi un millón y medio de diagnósticos en el mundo y que, según las estimaciones de GLOBOCAN, se llevó algo más de 397.000 vidas, sigue creciendo en silencio en buena parte de los casos hasta que el cuerpo empieza a avisar, y a veces ya es tarde.
Para llegar a esta nota viajé hasta el consultorio del doctor Adrián González, urólogo del Hospital Italiano y uno de los médicos con los que más aprendí en estos años sobre cómo se diagnostica y se trata este tumor. Me recibió con una infusión de yerba mate y una honestidad que ya es su marca registrada: me dijo, casi antes de sentarme, que la pelea contra el cáncer de próstata no se gana en el quirófano ni con el último medicamento, sino en un consultorio varios años antes, cuando todavía no duele nada y no se sospecha nada. Esa frase, se los confieso, me ordenó toda la conversación.
Por qué este tumor es distinto a casi todos los demás
El cáncer de próstata tiene una particularidad que vuelve a los urólogos un poco obsesivos con los controles: los tumores localizados suelen crecer sin dar síntomas. No avisa con sangre en la orina, no provoca dolor, no hace perder peso. Cuando el paciente nota algo —dificultad para orinar, urgencia, chorro fino, dolor óseo— la enfermedad puede estar avanzada. Por eso la estrategia médica ya no es esperar señales, sino rastrear a quiénes les conviene empezar a chequearse antes de que el cuerpo hable.
- La edad es el primer factor: a mayor edad, mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad, y la mayoría de los diagnósticos se concentran después de los 65 años.
- Los antecedentes familiares pesan: tener un padre, un hermano o un abuelo con cáncer de próstata eleva el riesgo de manera considerable.
- Las mutaciones en el gen BRCA2, que suelen asociarse al cáncer de mama y de ovario, también pueden vincularse a tumores prostáticos de comportamiento más agresivo.
- Para poblaciones de riesgo elevado, Mayo Clinic sugiere conversar con el médico entre los 40 y los 45 años sobre cuándo iniciar los estudios.
- Para hombres de entre 55 y 69 años sin riesgo especial, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomienda una decisión individual, evaluando con un profesional beneficios y limitaciones del PSA.
- A partir de los 70 años, ese organismo desaconseja el tamizaje rutinario.
Qué mide el PSA y por qué un valor alto no siempre significa cáncer
El antígeno prostático específico es una proteína que producen tanto las células normales de la próstata como las malignas. Un valor elevado no confirma un tumor, pero puede justificar nuevos estudios. Hay situaciones que falsean el resultado: el ejercicio intenso de las horas previas, una inflamación prostática, una biopsia reciente o la toma de medicamentos como finasterida o dutasterida, que se usan para problemas de próstata pero también para la caída del cabello. Por eso, ante un PSA alterado, la práctica más extendida es repetir el análisis antes de avanzar con pruebas.
“Si el PSA vuelve a estar alto, la evaluación puede incluir un examen físico, biomarcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata para identificar zonas sospechosas que justifiquen una biopsia.”doctor Adrián González, urólogo (57)
Me fui del consultorio con la imagen del hombre de la sala de espera todavía en la cabeza. Mientras caminaba hasta el auto pensé en algo que me dijo González, que me parece la mejor síntesis que escuché en mucho tiempo: «El cáncer de próstata es de los pocos tumores en los que el tiempo juega a favor del médico y en contra del paciente». Esa es, en el fondo, la razón por la que esta nota existe: para que cada hombre, a los 40, a los 50 o a los 60, sepa que la conversación con su urólogo puede empezar mucho antes de que aparezca la primera molestia. El resto es responsabilidad de cada uno.
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